29 junio 2007

La furia: escuela de parapsicología

Un tópico frecuente del cine de terror y de ciencia-ficción son los experimentos secretos que el gobierno lleva a cabo con personas "especiales" dotadas de percepción extrasensorial u otras habilidades que salen fuera de lo explicable por la ciencia. Así ocurre, por ejemplo, en La furia, un film de Brian de Palma de 1978 en el que dos jóvenes ingresaban en una especie de escuela de poderes psíquicos para alumnos algo más mayores que los de la academia de brujos de Harry Potter. Varias veces he oído la leyenda urbana de que existen, no sistemas de aprendizaje y desarrollo de las capacidades paranormales tan organizados como los descritos en estas películas, pero sí experimentos llevados a cabo en universidades donde se ha dado constancia de casos reales de telequinesis, telepatía, adivinación, etc.

Lo cierto es (y si alguien tiene pruebas fidedignas de lo contrario le animo a que nos informe de ello) que nunca se han podido verificar tales cosas. La supuesta capacidad de doblar cucharas con el poder de la mente de Uri Geller era un truco bastante sencillo que viene explicado de forma gráfica en este blog; y durante la segunda guerra mundial se intentó utilizar la presunta habilidad de los zahoríes para encontra agua con sus palitos en forma de Y sin ningún exito. Se han llevado también a cabo experimentos en los que un grupo de personas tenía que adivinar el número y palo de una carta de una baraja puesta boca abajo: en efecto, algunos presuntos clarividentes consiguieron adivinar un número significativo de las cartas que se les presentaron, pero no tardó en encontrarse una solución poco sobrenatural al fenómeno: o bien simple estadística, porque si se les hacen las pruebas a muchas personas siempre tendrá que haber alguna que acierte, igual que la lotería siempre le toca a alguien, pero en ese caso el supuesto vidente no será capaz de repetir los resultados de forma sistemática, o bien engaño deliberado, puesto que los científicos no son especialistas en detectar a prestidigitadores o a gente con habilidad en este tipo de juegos de manos.

Frente al tópico de que los investigadores se cierran en banda a la posibilidad de que puedan darse fenómenos que ellos no pueden explicar, es más bien la realidad la que se encarga de desmentir la verosimilitud de los fenómenos paranormales y son los crédulos los que muestran cerrazón al seguir creyendo en ellos. Y la excusa de que los poderes del medium se alteran ante cualquier intento de registrarlos o probarlos .... En fin, evidentemente a ver quien puede demostrar que sea mentira que cuando estoy solo y nadie me mira yo me convierto en Letizia Ortiz; las leyes de la ciencia siempre se cumplen, tanto para el que las conoce como para el que no cree en ellas, y funcionan en cualquier tipo de circunstancia, si los fenómenos paranormales fueran científicos debería de poder aplicárseles estas máximas y parece que no es así. Eso no significa que no haya hechos sumamente curiosos e imposibles ante nuestro sentido común que puedan tener base científica; otro día me detendré en ellos.

15 junio 2007

Abyss: misterios de las profundidades abisales

Aunque tendemos a pensar que todo el planeta es más que conocido y está más que explorado, lo hacemos porque pensamos sólo en la superficie de tierra seca, que es más la excepción que la norma. La mayoría de la superficie terrestre está formada por fondos marinos, y de estos sólo se conoce bien lo que se llama la plataforma continental, la zona próxima a la costa de menos de 200 metros de profundidad. Pero las profundidades abisales, que se encuentran varios kilómetros por debajo del nivel del agua, siguen siendo muy poco conocidas. Existe una enorme dificultad a la hora de explorarlas, que es la presión. Cada diez metros que descendemos estando debajo del agua la presión aumenta en una atmósfera. Es decir, a diez metros de profundidad la presión ya es el doble de la que aguantamos normalmente.

Nuestro organismo está diseñado para soportar las condiciones de vida en nuestra atmósfera. La tensión de la sangre en nuestras venas y la presión del aire en nuestros pulmones son iguales a las del aire atmosférico; si la presión exterior aumenta, como ocurre bajo el agua, nuestros tímpanos, la parte más sensible a la presión, empiezan a sufrir, como podemos sentir si bajamos al suelo de una piscina profunda. La presión brutal que existe a diez mil metros bajo el nivel del mar, equivalente a mil atmósferas, nos aplastaría sin compasión, impidiendo a la sangre y al oxígeno fluir por nuestro organismo. Si se trata sólo de unos pocos metros, podemos compensar la diferencia de presión con bombonas de aire comprimido, que igualan la presión del aire en nuestros pulmones con la exterior. Para mayores profundidades la cosa es más compleja, por lo que las profundidades abisales fueron completamente desconocidas hasta finales del siglo XIX porque no existían equipos técnicos que pudieran aguantar la presión.

Hasta entonces se pensaba que no habría vida en lo más profundo del mar, un habitat muy frio sin apenas oxígeno y que no recibe luz solar. Pero sí existen muchas especies que habitan estos fondos marinos y su estudio es complicado puesto que no las podemos sacar al exterior: los fluidos de su organismo circulan a una presión altísima, igual a la del agua a esa profundidad, y al subirlos a la superficie sus cuerpos estallarían rápidamente. La comida por allí abajo es escasa por lo que los peces tienen un metabolismo lento y enormes bocas: cuando llega alimento (normalmente el de animales muertos que se hunden hacia el fondo) no pueden permitirse el lujo de dejarlo pasar, tienen que ingerirlo entero y comerlo lentamente. Son ciegos o casi ciegos porque la luz del sol no llega a tanta profundidad (el agua absorbe mucho más la luz que el aire) y los crustáceos compensan esta falta de visión alargando sus antenas. Algunos de ellos son capaces de emitir luz.

Aparte de los animales muertos, el otro elemento clave en la dieta abisal son las bacterias que se alimentan de compuestos inorgánicos formados por la presencia de fuentes hidrotermales que sacan hacia fuera el calor del interior de la Tierra. Estas condiciones (dieta rica en metales, falta de oxígeno) no son demasiado diferentes a las de las aguas contaminadas próximas a la costa, por lo que el estudio de estos animales podría ser útil de cara a buscar formas de enfrentarnos con la contaminación de las aguas.

Este extraño y misterioso mundo de los fondos abisales permanece también inexplorado en el cine. Hollywood solamente se ha acercado a él en alguna ocasión, como el film de James Cameron Abyss (1989) o Esfera (1998), de resultados comerciales más discretos. Los dos optaban por presentar los fondos marinos como un misterio inexplicable de posible origen sobrenatural o extraterrestre, como otras películas han hecho con las pirámides de Egipto o las estatuas gigantes de la isla de Pascua, pero no habría hecho falta porque la propia naturaleza de este lugar es ya lo suficientemente misteriosa y desconocida para nosotros. Sus pobladores serían aptos como protagonistas de una película de terror.

27 mayo 2007

Dark city: ventana al espacio

En 1998 Alex Proyas, director de la coyuntural, exitosa y hoy muy olvidada El cuervo, presentaba su segunda película, Dark city, un relato de ciencia-ficción situado en una ciudad que vivía en una noche permanente. Como han pasado ya unos cuantos años desde su estreno, supongo que se puede revelar que al final de la película la tal ciudad resultaba ser un decorado reconstruido en el planeta de unos alienígenas. Ante mis estupefactos ojos, uno de los personajes rompía parte del decorado y descubría que se hallaba en pleno espacio exterior.

Supongo que los espectadores verían este rocambolesco final como un guiño a la serie B y que casi todo el mundo se imagina que uno no puede asomarse al espacio así como así. Es de suponer que en el planeta extraterrestre se ha desarrollado una atmósfera equivalente a la de la Tierra, imprescindible para que podamos respirar. El abrir una "ventana" hacia el vacío tiene consecuencias graves, como vivos cuando hablamos de Desafío total y de las películas de accidentes aéreos: el aire, sometido a la presión atmosférica, escapa a toda velocidad si se le abre una salida hacia el vacío, con lo que el efecto de succión que se generaría formaría un auténtico huracán.

Además de que la ausencia de aire acabaría con nosotros en pocos segundos, está también el tema de la temperatura. En Misión a Marte, entre otras películas, el cuerpo de un astronauta se congelaba en el mismo momento en que se rompía su traje o su escafandra y se veía expuesto a la temperatura exterior. Realmente el problema no es que en el vacío la temperatura sea muy baja, porque al no existir aire no existe transmisión de calor por convección, que es lo que sentimos al estar rodeados por un ambiente cálido o frío. La única pérdida de calor se produciría por radiación de la superficie de nuestro cuerpo a las superficies, en este caso, de los planetas y de la nave espacial, que se encuentran a muchos grados bajo cero, de hecho a temperaturas próximas al cero Kelvin o cero absoluto (-273 ºC). Estas pérdidas, no obstante, podrían verse compensadas si estuviéramos cerca de alguna estrella, con lo que la ganancia de calor por radiación podría compensarse con las pérdidas por otro lado. Sería función, por lo tanto, de la posición de la nave espacial el que nos congeláramos o no por la exposición al vacío. El efecto de la falta de aire es mucho menos discutible, no sólo por no poder respirar sino por las consecuencias de la presión de la sangre y del aire de los pulmones en el interior de nuestro cuerpo al no existir una presión atmosférica que los compense.

16 mayo 2007

Memento: memoria de pez

La amnesia es un tema de grandes posibilidades dramáticas y muy explotado por el cine, que ha generado una serie de estereotipos sobre este transtorno no siempre acertados. Probablemente el tópico más extendido al respecto sea el de la persona que se da un golpe en la cabeza o sobrevive a un accidente y pierde la memoria. La imposibilidad de recordar puede tener un origen físico o psicológico; si la causa es un daño físico en el cerebro la amnesia puede o no ser retrógrada, es decir, el paciente puede recordar o no lo que ocurrió antes de su accidente, pero siempre va a ser anterógrada, es decir, el enfermo va a tener grandes dificultades en retener nuevos datos en su memoria. La película Memento, que en su día sorprendió por su estructura narrativa hacia atrás en el tiempo y por mostrar un caso de amnesia anterógrada en el que el protagonista tenía que escribirse en la piel hasta el más mínimo dato si quería recordarlo al cabo de unos pocos minutos, es una de las que más se aproxima a la realidad de un amnésico.La información antigua está mucho más anclada en nuestro cerebro que la nueva que va llegando, por lo que en el caso de daños cerebrales la primera dificultad que va a surgir va a ser la de recordar la información más reciente.

Por lo tanto la mayoría de películas que tratan sobre pacientes que no recuerdan quienes son ni ningún detalle anterior al momento de su accidente pero que no tienen problema en almacenar nuevos recuerdos y construir una nueva vida, como ocurre en La ardilla roja, Buscando a Susan desesperadamente, The majestic y larguísimo etcétera, no son verosímiles puesto que en todas ellas el origen de la amnesia es fisiológico; además la curación por medio de un segundo golpe en la cabeza es pura invención del cine. Otra cosa es si el origen de la amnesia es un trauma psicológico; en ese caso la enfermedad ya resulta más próxima a lo que cuentan las películas: la memoria suele volver tarde o temprano, tan pronto como el enfermo vuelve a recuperar el equilibrio emocional, y la capacidad de generar nuevos recuerdos está intacta, puesto que no hay daños físicos en el cerebro.

En uno u otro tipo de amnesia, la pérdida de memoria no supone la disminución de otras capacidades del enfermo, que puede hablar idiomas extranjeros o tocar instrumentos de música aunque no pueda recordar qué cenó la nocha anterior. Para quien desee leer más sobre la amnesia y el cine, les recomiendo este interesante artículo, además de recordarles que ya habíamos tratado en el blog el tema de un caso particular de amnesia de origen emocional, la fuga psicogénica.

23 abril 2007

Sunshine: un rayo de sol

Se ha estrenado recientemente Sunshine, la última película de Danny Boyle, que desarrolla la inquietante idea de que el sol se apague. Como se apunta en el film, el sol, como cualquier otra estrella, se mantiene vivo gracias a la fusión nuclear. Los núcleos de hidrógeno, el elemento químico más sencillo de la naturaleza, que lo componen se unen con otros núcleos de hidrógeno para originar helio (que se llama así precisamente por existir en el sol). El proceso es justo el contrario del que tiene lugar en una central nuclear o en una bomba atómica, que es una fisión nuclear de átomos muy pesados que se rompen en dos. Las reacciones nucleares son extremadamente energéticas y consiguen compensar la tendencia natural del sol a colapsarse sobre sí mismo debido a la atracción de la gravedad entre sus átomos, y lo que es más importante para nosotros, provocan que el sol irradie la cantidad suficiente de energía para permitir la vida en la tierra.

Desde nuestro punto de vista, el sol es una especie de pila gigantesca que algún día se apagará, pero todavía cuenta con hidrógeno suficiente para durar unos 5000 millones de años más, así que dentro de 50 años seguirá brillando igual que ahora, por mucho que diga la película. Si, por alguna razón, se agotara el combustible en el núcleo del sol, entonces la reacción de fusión pasaría a la periferia de la estrella: el sol se convertiría en una gigante roja aumentando espectacularmente de tamaño y cargándose en esta expansión a Mercurio, Venus y probablemente también a la tierra, así que ocurriría lo contrario a lo que propone Sunshine, nos abrasaríamos. Después de esta fase sí ocurriría lo que dice la película, una vez que ya no queda ningún combustible nuclear, se produce el colapso de la estrella por gravedad y ésta se reduce hasta convertirse en una fría enana blanca incapaz de transmitir energía a los planetas que giran a su alrededor. Pero para entonces nuestros tataranietos ya hará mucho tiempo que estarán criando malvas ....

09 abril 2007

Cortocircuito: corto pero no cortado

Los que fuimos niños de los años 80 recordamos la película Cortocircuito (1986), acerca de un robot que, como Frankenstein, cobraba vida cuando un rayo le caía encima. La palabra cortocircuito viene del inglés short circuit; no es una traducción muy adecuada y hasta pensé en colocar esta entrada no en este blog, sino en mi otro blog de traducciones, porque crea confusión a la hora de entender el concepto. A diferencia del inglés, en español los adjetivos se ponen detrás y no delante del nombre, por lo que sería más adecuado decir circuito corto que cortocircuito que, más que la idea de un circuito pequeño, evoca la de un circuito cortado, la de cortar un circuito, cuando las dos cosas no tienen nada que ver.

En la parte izquierda de este dibujo podemos ver un circuito eléctrico normal; las bombillas se encienden porque existe un circuito, un camino, que comunica el polo positivo de una pila con el negativo, permitiendo que circule la corriente del uno al otro y que en su camino encienda las bombillas. El circuito del medio es un circuito cortado; se ha cortado un cable por lo que ya no existe contacto entre un polo y otro de la pila: la corriente ya no puede circular y las bombillas se apagan; este efecto se consigue normalmente a través de un interruptor, un botoncito que en una posición permite el contacto entre los cables y en la otra no, permitiendo o interrumpiendo el paso de la corriente.

El circuito de la derecha es el cortocircuito; no hay ningún cable cortado que impida el contacto entre polos, sino lo contrario, hay un contacto directo no deseado entre el polo positivo de la pila y el negativo a través del cable de abajo. Aunque las bombillas siguen conectadas, no se encienden porque la corriente no pasa por ellas: le resulta mucho más cómodo evitarlas e irse por el cable, que a diferencia de las bombillas no posee resistencia eléctrica. El circuito se hace muy corto (short circuit), puesto que evita todos los elementos y conecta directamente un polo con el otro.

A primera vista puede parecer que los circuitos del medio y de la derecha son iguales, las bombillas no encienden y punto. Pero no es así, mientras el circuito cortado (el del medio) no reviste ningún peligro porque no está pasando corriente por él, por el cortocircuito (de la derecha) sí está pasando corriente, y muchísima, ya que al no poseer apenas resistencia, el cable permite el flujo de una gran cantidad de corriente gastando la pila en poco tiempo. Si en lugar de una pila de 4,5 voltios como la del dibujo habláramos de un enchufe de los de casa, de 220 voltios, la corriente tan elevada que se produce en el caso de un cortocircuito quema los cables y puede producir fácilmente un incendio.

Para evitar estos desastres tenemos el cuadro eléctrico de la vivienda, como expliqué en una entrada anterior, cuyo interruptor general salta cortando la luz para evitar el cortocircuito.

21 marzo 2007

Nip Tuck: blanco o negro II

Si alguien sigue la inclasificable serie Nip Tuck se sorprendería, si es que algo puede sorprender ya en un culebrón tan desatado, cuando al final de la primera temporada el doctor Troy asiste al nacimiento de su hijo, y la blanca y pálida madre da a luz a un niño negro. Naturalmente el confuso doctor llega a la conclusión de que él no es el padre del bebé, pero el caso es que sí podría darse el caso de un niño negro nacido de padres blancos o al revés.

El biólogo checo Mendel enunció las leyes de la genética en el siglo XIX estudiando los guisantes, en concreto las diferencias y semejanzas que se daban entre una generación de plantas y la anterior. Observó que no siempre los descendientes mostraban una mezcla de las características que heredaban de sus padres, sino que muchas veces manifestaban sólo las de uno de ellos (lo que denominó el gen dominante). La otra característica (el gen recesivo) desaparecía en la segunda generación, pero curiosamente volvía a surgir en la tercera: aparecían plantas de semillas verdes como resultado de cruzar dos plantas que tenían ambas semillas amarillas.

La conclusión de estas leyes de la genética es que todos los seres somos portadores de muchos genes "débiles" que están ocultos o disimulados por otro gen más fuerte y que, aunque no se manifiesten en nosotros, sí se pueden transmitir a nuestros hijos. Si una persona de piel muy pálida y otra de piel morena tienen descendencia, el color de piel del bebé será el de aquél de sus progenitores que tenga un gen más fuerte en lo que se refiere a producción de melanina. Si ambos genes tienen la misma fuerza, la piel del hijo será de un tono intermedio (otra cosa es que en la sociedad racista todo el que no tenga la piel completamente pálida sea considerado negro porque ya vimos que las razas son un concepto cultural y no biológico), pero de no ser así, la piel del bebé puede ser desde casi blanca hasta muy oscura. Una persona de piel pálida puede, por lo tanto, ser portadora de genes productores de melanina si tiene algún antepasado negro. Si tiene un hijo con otra persona con la misma herencia genética el niño puede ser negro, siendo blancos tanto el padre como la madre. Eso sí, esto hasta ahora era muy difícil que ocurriera porque los matrimonios entre personas de distintas razas han estado mal vistos (incluso prohibidos en muchos países hasta la segunda mitad del siglo XX) y porque los descendientes de estas parejas se consideraban siempre negros, por eso lo que sí ha llegado a suceder ha sido lo contrario, niños blancos nacidos de padre y madre negros, como ocurría en La mancha humana, Imitación a la vida y las películas que comentamos en otra ocasión.

08 marzo 2007

Charlie y la fábrica de chocolate: energía dulce

El famoso director Tim Burton tuvo un considerable éxito en 2005 con Charlie y la fábrica de chocolate, una adaptación del gran escritor Roald Dahl. Los que la hayan visto saben que trata sobre cinco niños que son invitados a visitar la fábrica de chocolate del excéntrico millonario Willy Wonka, una especie de parodia de Michael Jackson. En la película se retrata al dueño de la fábrica como un empresario imaginativo y audaz en la investigación de nuevas (y delirantes) tecnologías, pero ni Roald Dahl ni Tim Burton llegaron a sospechar que un Willy Wonka real podría encontrar una forma de no pagar recibo de la luz y procurarse él mismo la energía necesaria para su empresa a partir del chocolate.

El gran problema energético mundial es que aún no se conocen formas eficientes de producir grandes cantidades de electricidad sin recurrir a los procesos de combustión (quemar carbón, petróleo u otros combustibles) que producen efecto invernadero y residuos tóxicos que se vierten a la atmósfera. Bueno, sí se conoce una energía limpia de bastante uso, la hidroeléctrica, pero tiene el problema de que no hay los suficientes ríos caudalosos y con saltos de agua para no tener que depender de otras energías. Al quemar el combustible se genera calor, el calor se emplea para hervir agua y transformarla en vapor a alta presión, y la fuerza de este vapor mueve grandes turbinas que están conectadas con generadores, máquinas capaces de transformar el movimiento giratorio en electricidad. Así funcionan las centrales térmicas y nucleares que producen la electricidad que consumimos en casa.

Existen otras energías alternativas menos contaminantes, y la que más está dando que hablar en los últimos tiempos es la pila de hidrógeno o pila de combustible. A pesar de su nombre, su gran ventaja consiste precisamente en que no hay reacción de combustión en ella, sino que funciona separando los elementos del átomo más sencillo que existe, el hidrógeno. Una membrana deja pasar los protones del hidrógeno, pero no los electrones, que una vez separados pueden recorrer un circuito produciendo electricidad (puesto que ésta no es más que el movimiento de electrones por un material conductor). Una vez aprovechada la electricidad, los electrones vuelven a juntarse con los protones y con el oxígeno del aire para reaccionar, con ayuda de un catalizador, formando agua. De esta forma hemos obtenido energía produciendo vapor de agua como único residuo, en lugar de los gases tóxicos que resultan de quemar carbón o petróleo.

¿Pero de donde sacamos hidrógeno en grandes cantidades si el aire sólo contiene oxígeno y nitrógeno? Ahí es donde puede entrar el chocolate; unos científicos del Reino Unido alimentaron a un cierto tipo de bacterias con restos de turrón, caramelo y otros dulces: los microorganismos consumieron el azúcar y produjeron hidrógeno.

El problema de estas pilas de combustible es que su coste de fabricación es muy alto y generan sólo pequeñas cantidades de electricidad, aunque cada vez la tecnología permite un coste más bajo y ya se experimenta con vehículos impulsados con este tipo de energía. Si se pudieran producir grandes cantidades de hidrógeno por medio de bacterias que comen chocolate .... que descanso para los pobres umpa-lumpas de la película.

24 febrero 2007

Sonrisa peligrosa: por los conductos del aire

Novocaine es una película de 2001 protagonizada por Steve Martin y Helena Bonham-Carter. Aquí se llamó Sonrisa peligrosa, título que refleja la mezcla de comedia negra y thriller de la historia, dotada además de un cierto punto bizarro que no la ayudó a tener éxito en taquilla. La trama habla del típico hombre que tiene una vida ordenada y metódica que se ve sacudida y convertida en un caos por la acción de una mujer misteriosa, algo que resulta al mismo tiempo traumático y liberador para él, un poco en la línea de Que me pasa doctor, Algo salvaje u Oscura seducción. Los lios en los que le mete su nueva amiga provocan que el protagonista sea buscado por la policía; cuando los agentes llaman a la puerta de la habitación del motel en el que se esconde, decide escapar colándose por la rejilla de ventilación del cuarto de baño, algo que hemos visto otras veces en otras películas.

¿Realmente uno puede escapar introduciéndose en estos conductos del aire? Para responder, empecemos por explicar un poco cómo funciona y cómo se dimensiona esta instalación. Evidentemente es bueno que el aire del cuarto de baño se renueve con frecuencia; para ello, si no disponemos de una ventana que provoque una ventilación natural, forzamos la renovación del aire mediante un ventilador que "chupa" el aire al producir con el movimiento de sus palas alabeadas una disminución de la presión. Las moléculas de aire buscan la mayor comodidad posible, y la encuentran escapando del cuarto de baño y buscando el ventilador situado al final de los conductos. Al mismo tiempo, el aire se supone que más limpio del resto de las habitaciones se introducirá en el cuarto de baño por la misma razón, allí hay menos presión y por lo tanto mayor confort para las moléculas. El principio es el mismo que el de la campana extractora de la cocina.

Las normas DIN recomiendan un mínimo de cinco a siete renovaciones de aire por hora para un cuarto de baño privado (es decir, que los malos olores y las vapores de la ducha desaparezcan al cabo como mucho de unos diez minutos). Multiplicando las dimensiones del local por cinco o por siete tendremos por lo tanto la cantidad de aire que el ventilador tendrá que suministrar por hora. Nos interesa que el aire no circule a mucha velocidad por los conductos para que no haga ruido, considerándose la máxima admisible 5 metros por segundo (18 km/hora). Dividiendo el caudal de aire entre la velocidad deseada tenemos la sección del conducto, que siempre habrá que sobredimensionar un poco para compensar las pérdidas de carga (de presión) que se producen en codos, cambios de dirección del conducto y cruces entre unas ramas y otras. El caso es que (si a alguien le interesa puedo justificar los números) una rejilla de 25 x 25 cm es más que suficiente para garantizar una bastante correcta ventilación para un cuarto de baño de 10 metros cuadrados (y raramente el baño va a tener más superficie, salvo que sea un hotel de lujo). Un ratón o un bebé pueden colarse por ahí, pero difícilmente un hombretón como Steve Martin.

Otra cosa sería si nuestro hombre estuviera, no en uno de los cuartos de baño, que serían los puntos finales de la instalación, sino en el conducto principal del que derivan todas las ramas que van a cada uno de esos cuartos de baño. En ese caso, si se trata de un motel de muchas habitaciones, sí puede haber conductos en el falso techo lo suficientemente grandes para alojar a un fugitivo. Eso sí, aparte de no oler demasiado bien en su interior, sopla corriente por ellos, así que a nuestro héroe al menos debería movérsele un poco el pelo.

10 febrero 2007

Atrapado y La mancha humana: blanco o negro

Cuando Quentin Tarantino lo volvió a convertir en una estrella de Hollywood gracias a Pulp fiction, John Travolta protagonizó el film Atrapado (White man's burden, 1995), una ucronía (narración situada en un presente inventado) en la cual los negros eran la raza dominante y los blancos vivían hacinados en ghettos. Es decir, el mundo al revés: la televisón ofrecía imágenes de afroamericanos ricos, guapos y triunfantes mientras los blancos o euroamericanos eran relegados a los papeles de criados, población carcelaria o carne de las noticias de sucesos.

Un punto débil de esta distopía (lo contrario de utopía) es que el concepto de blanco y de negro no es tan sencillo de definir como parece. En principio diríamos que es algo evidente y que sólo hay que ver el color de la epidermis, debido a la mayor o menor presencia en ella de melanina; pero las cosas no son tan fáciles si pensamos que la sociedad basada en la supremacía blanca considera igualmente negros al jugador de baloncesto Michael Jordan y a la cantante Beyonce, de muy diferente pigmentación de la piel. Todo aquel que tenga un poco de sangre negra pasa a ser negro en el mundo racista, pero en realidad la inmensa mayoría de "negros" del continente americano son mulatos que muchas veces tienen un número mayor de antepasados blancos que negros. ¿Significa esto que en la sociedad racista a la inversa en la que los negros fueran la casta dominante Beyonce sería discriminada por blanca? Es probable, aunque de nuevo las cosas no son tan sencillas, esto dependería de intereses socioeconómicos más complejos.

Por ejemplo, muy poca gente pondría a Jennifer Lopez ni a Salma Hayek como ejemplos de población de raza indígena americana. Mientras casi todos sí estaríamos de acuerdo en que Evo Morales podría representar al patrón racial amerindio, Lopez o Hayek nos parecen mestizas, o incluso blancas un poco más morenas que la media. Y sin embargo, consideramos negra a Beyonce, que probablemente tenga un porcentaje de sangre blanca igual o mayor que ellas; sólo otorgamos la condición de mulata a la gente con una mayoría aplastante de blancos entre sus antepasados y de piel muy poco rica en melanina, como Mariah Carey. ¿Por qué esta diferencia? Pues porque cuando los europeos se instalaron en América llevaron a cabo una política racista mucho más estricta contra los esclavos negros y sus descendientes que contra la población nativa; los negros no tenían derecho a la propiedad de tierras, mientras que los "indios" sí podían reclamar la posesión de parte de las tierras que les pertenecían, por lo que interesaba considerar como negra al mayor número de población posible (todos aquellos que tuvieran un sólo ascendente afroamericano) y en cambio identificar como indígena al menor número posible (sólo a los de gran mayoría de ascendentes indígenas).

Todo esto demuestra que muchos conceptos que nos parecen evidentes y naturales vienen en realidad impuestos culturalmente por intereses muy concretos, y que el concepto de blanco y negro no es biológico sino cultural, como prueba la película La mancha humana (2003), sobre un profesor universitario de piel blanca pero nacido en una familia negra. De hecho, desde la segunda mitad del siglo XX, la idea de raza perdió todo su prestigio científico; en parte porque las características que la definían, como la mayor o menor pigmentación de la piel, color de los ojos, rasgos faciales, etc., tienen muy poca significación genética y además quedan relegados en la investigación antropológica porque son los rasgos que primero desaparecen y menos rastro dejan después de la muerte. Los estudios que han intentado hacer una clasificación de la humanidad en razas atendiendo a factores genéticos más importantes no han tenido éxito y se han encontrado con una mayor diferencia entre los individuos dentro de una misma raza que entre distintas razas. En parte por eso, y en parte naturalmente por la justificación que el concepto científico de raza dio a las atrocidades cometidas por el nazismo, el término se sustituyó por el de etnia, que ya no designa a individuos de rasgos genéticos similares, sino simplemente a los que comparten una misma cultura. Así pues, que sólo hay una raza que es la raza humana no es simplemente una bonita frase, sino una realidad científica.

02 febrero 2007

Dopo mezzanotte: la sucesión de Fibonacci

Puede que algunos lectores del blog se hagan la misma pregunta que me hago yo, por qué en lugar de ver las películas de James Bond como todo el mundo, me da por alquilar en el videoclub productos como Dopo mezzanotte (después de medianoche) una película italiana que en España hemos debido de ver cuatro gatos mal contados, aunque para mi sorpresa, en su país sí debe ser mínimamente conocida pues tuvo múltiples nominaciones a los David de Donatello (los Goya italianos). Aparte de dar a conocer Turín, la ciudad en la que está rodada, la otra curiosidad de la película es que el protagonista, un friki que trabaja en el museo del cine, le habla a la chica que inesperadamente consigue ligarse de la sucesión de Fibonacci.

Fibonacci era el sobrenombre que, por ser hijo de un tal Bonacci, se le dio a un matemático del siglo XIII llamado Leonardo de Pisa. El susodicho introdujo en las matemáticas europeas la novedad de utilizar la numeración arábiga (en realidad india traída a occidente por los árabes) en lugar de la romana; en el tratado de álgebra que escribió daba además la solución al siguiente problema: ¿cuántos descendientes tendrá al cabo de un año una pareja de conejos si cada mes la hembra pare una nueva pareja, la cual al mes siguiente comenzará también a reproducirse? Si alguien se molesta en hacerlo observará que el número de parejas de conejos que nos encontramos cada mes es igual a la suma de las parejas que había durante los dos meses anteriores; es decir, nos encontramos con una sucesión en la que cada término equivale a la suma de los dos anteriores: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, .... Esta es la sucesión de Fibonacci.

En principio parece una serie de números sin mayor interés, pero estos números de Fibonacci tienen un gran protagonismo en la naturaleza. Curiosamente, como se explica en la película, el número de pétalos de una margarita es siempre un número de Fibonacci, y las escamas de una piña forman una serie de espirales cuyo número pertenece siempre a la sucesión de Fibonacci, al igual que el número de espirales que forman las semillas de girasol. Y no acaba aquí la cosa; si dividimos números consecutivos de Fibonacci (8/5, 13/8, 21/13) vemos que los cocientes se aproximan a un número irracional, 1,61803 ... , al que se suele conocer como phi, el número de oro o razón áurea. El número áureo es la relación entre el número de hembras (obreras) y el número de machos (zánganos) en una colmena de abejas, y es la proporción ideal según el gusto clásico en arquitectura y en escultura. Las grandes obras del mundo antiguo, como las pirámides de Egipto o el Partenón, tienen la razón áurea como proporción entre sus lados (aunque esto último hay quien lo niega), y lo mismo la famosa representación del hombre perfecto de Leonardo da Vinci.

El misterio respecto a este número tan presente en la naturaleza se menciona también de hecho en el archifamoso libro El código da Vinci (ignoro si también en la película correspondiente), y en el ensayo de Mario Livio La proporción áurea. La historia de Phi, el número más enigmático del mundo. Según algunos científicos, la importancia de Phi radica en que es la proporción más perfecta para almacenar objetos minimizando el espacio desaprovechado. Igual que la mejor forma de apilar cajas cuadradas es formando cuadrados, y la mejor forma de apilar esferas redondas es creando hexágonos, los números de Fibonacci optimizan las estructuras que crecen en torno a un punto central, como las flores, la concha de un molusco, etc. Pura logística de la naturaleza.

20 enero 2007

Kolya: para quitar el hipo

No sé si porque la han editado o reeditado en DVD hace poco o por simple capricho de mi videoclub, donde ha aparecido como "novedad", pero el caso es que Kolya, un film checo que ganó el Oscar de mejor película extranjera en 1996, cayó en mis manos el otro día. Lo que me motivó a verla fue que transcurriera en Praga y que estuviera ambientada en los años de la ya olvidada perestroika, pero la historia, de un músico maduro que por circunstancias tiene que hacerse cargo de un niño pequeño, estaba muy bien contada, no resultaba peliculera ni tenía el típico sentimentalismo que se podría esperar en estos casos.

Pero la escena que más me llamó la atención fue un momento en el que el protagonista está en la cama con uno de sus ligues y la mujer tiene un ataque de hipo. Para curárselo, él le recomienda hacer presión sobre el dedo meñique (?); como el método no parece funcionar, sugiere entonces subir a la vez el brazo izquierdo y la pierna derecha (??). Como si no tuviera nada mejor que hacer, me he puesto a buscar por internet si estos remedios caseros, que nunca había oido, tenían alguna base. En mi búsqueda me encontré con sugerencias que sí me resultaban conocidas, como tomar una cucharada de azúcar y beber un vaso de agua al revés inclinando el cuerpo, que al parecer no funcionan, o al menos nadie ha podido demostrar que tengan algún sentido.

El hipo es una contracción brusca del diafragma (músculo de la cavidad torácica) seguida de un cierre no menos brusco de las cuerdas vocales. Como sabemos, no reviste gravedad salvo en el caso excepcional de que se prolongue mucho en el tiempo, y sus causas suelen ser una mala digestión o los nervios. La causa nerviosa hace que el remedio casero de quitar el hipo mediante un susto parezca tener un poco más de verosimilitud, así como el intentar dejar de respirar durante unos segundos, pero según la revista New Scientist, la única forma válida de curarlo es inhalando dióxido de carbono; el dióxido de carbono lo producimos continuamente al respirar, por lo que basta con taparnos la nariz y la boca con una bolsa y respirar normalmente. En muy poco tiempo habremos consumido el aire de la bolsa y estaremos respirando dióxido de carbono; naturalmente, no se puede respirar este gas mucho tiempo porque nos asfixiaríamos.

No tengo ni idea de donde sacó el guionista de Kolya la idea del dedo meñique, puesto que según la acupuntura el punto que regula el aparato respiratorio está situado en otro dedo, el anular. No obstante, no es la solución más peregrina que he encontrado para el hipo. La última edición de los premios Ignobel, que se conceden a las investigaciones científicas más absurdas, ha premiado en la categoría de medicina un estudio realizado en Israel titulado Terminación del hipo mediante un masaje rectal digital. No sé si el dedo se lo tendrá que introducir uno mismo o si lo debe hacer otra persona. Animo a los lectores a que, en interés de la ciencia, lo prueben y nos comenten el resultado.

09 enero 2007

La obsesión: muerte aparente

Hoy retomamos el tema de las "enfermedades vampíricas", es decir, enfermedades reales cuyos síntomas pudieron inspirar o influir en la leyenda de los muertos que se levantan de sus tumbas. Hablamos ya de la rabia y la porfiria, cuyos síntomas guardan cierta similitud con el vampirismo; hay otra tercera dolencia muy rara, sin embargo, que, a diferencia de las otras dos, sí puede revivir a los muertos, al menos de forma aparente: se trata de la catalepsia.

El cataléptico sufre una rigidez muscular total, asumiendo además posturas muy poco naturales. Su cuerpo y su rostro están perfectamente inmóviles, y su respiración y pulso se vuelven tan débiles que resultan imperceptibles, es decir, cualquiera que no sea médico lo tomaría por muerto. Hoy en día no se acepta que alguien esté muerto, aunque su corazón haya dejado aparentemente de latir, si no se registra falta de actividad cerebral (encefalograma plano). En otros tiempos, sin embargo, la prueba que se llevaba a cabo para diagnosticar la muerte era tan poco sofisticada como colocar un espejo frente a la nariz y la boca del moribundo y ver si se empañaba. Los catalépticos serían por lo tanto muchas veces dados por muertos y enterrados vivos; la apertura de tumbas cuyos inquilinos daban señales de haber intentando escapar de ellas pudo ayudar mucho a que la leyenda de los vampiros se propagase.

La angustia de ser enterrado vivo fue descrita por Edgar Allan Poe en un relato que dio origen a La obsesión (1962), una de las muchas adaptaciones de este genio del terror que el rey de la serie B Roger Corman llevó a cabo durante los años 60. Tal vez más angustioso todavía fuera un episodio de la mítica serie televisiva de Alfred Hitchcock, en el que, tras un aparatoso accidente, un hombre quedaba en estado cataléptico, siendo perfectamente consciente de que lo estaban dando por muerto e iba a ser enterrado vivo, y sin poder evitarlo al no tener ninguna forma de comunicarse, hasta que por fin una lágrima demostraba que seguía con vida. Es poco creíble que un enfermo que no da ningún tipo de señal de vida se ponga a llorar, pero sí es cierto que el cataléptico puede ser vagamente, y a veces totalmente, consciente de lo que ocurre a su alrededor mientras dura su trance.

Supuestamente, los fakires hindús pueden sumirse por voluntad propia en un estado cataléptico que les permite pincharse y no sangrar, hacer que su corazón deje de latir, etc. No obstante, como suele ocurrir en estos casos, se trata de simples trucos de ilusionismo: igual que uno no se puede autoinducir una gripe ni ninguna otra enfermedad y controlarla a su voluntad, la catalepsia no es una excepción.

25 diciembre 2006

Natividad: señales en el cielo

En un día como hoy es casi obligado hablar de la película recientemente estrenada Natividad y del punto de vista que ofrece la ciencia sobre la estrella de Belén y las señales que avisaron en el cielo de tamaño acontecimiento.

En primer lugar, como muchos lectores ya sabrán, la fecha de la Navidad se escogió coincidiendo con las antiguas celebraciones paganas del solsticio de invierno, la noche más larga del año, pero Jesucristo no nacio en diciembre, y menos aún en el año cero de nuestra era. Esto último, por la indiscutible razón de que no existe el año cero: cuando en el siglo VI se hizo la cuenta de la vieja para establecer cuanto tiempo había pasado desde el nacimiento de Cristo y crear el calendario occidental, el año 1 d.C. se colocó inmediatamente después del 1 a.C., puesto que el cero es un "invento" posterior, no existía en los números romanos, y no entraría en Occidente a través de los árabes (los cuales a su vez lo tomaron de los indios) hasta siglos más tarde. Para más inri, al monje encargado de contar los años sumando el tiempo de gobierno de los distintos emperadores romanos se le olvidó tener en cuenta los cuatro años en los que el emperador Cesar Augusto utilizó su nombre de pila, Octavio, por lo que el nacimiento de Cristo debio de ocurrir alrededor del año 5 antes de nuestra era. Tiene que ser así, puesto que Herodes el Grande, mandatario en la región judía durante el nacimiento de Jesús y responsable de la matanza de los inocentes, murio en el año 4 a.C. Además, según los evangelios, la natividad o navidad se produjo en la época en la que los pastores vigilaban sus rebaños en las montañas, por lo que no pudo ocurrir en diciembre, sino más bien hacia marzo o abril.

De hacer caso a la leyenda, durante esos días un fenómeno celeste, conocido como la Estrella de Belén, alertó a unos magos (debemos entenderlo como astrónomos) babilonios de que había nacido un rey entre los judíos. La señal les guió desde el cielo en su camino hasta Belén y se detuvo justo encima del pesebre en el que había nacido el hijo de Maria. Esta última parte sólo puede entenderse, fuera de la fe en lo sobrenatural, como leyenda, puesto que ningún cuerpo ni fenómeno celeste se "detiene" en ningún sitio. Pero muchos astrónomos sí consideran que en fechas próximas al nacimiento de Cristo ocurrieron fenómenos curiosos en el cielo que, en una época en que no existía frontera entre ciencia y superstición, pudieron interpretarse como señales de un acontecimiento.

En el año 7 a.C. los astrónomos de la época registraron una conjunción triple de Júpiter y Saturno. Una conjunción de planetas consiste en que, por las posiciones de sus órbitas y de la órbita de la Tierra en ese momento, los planetas, vistos desde la Tierra, parecen avanzar el uno hacia el otro hasta tocarse. Triple conjunción quiere decir que después de tocarse, uno de los planetas retrocede para volver a avanzar y volver a tocar al otro, y que esto se repite una tercera vez. No es un fenómeno excesivamente inusual, pero además en torno al 5 a.C. astrónomos chinos registraron una nova, una luz en el cielo mucho menor que la producida por una supernova. Una nova tiene lugar cuando en un sistema doble (dos estrellas que giran en torno al mismo punto como si estuvieran unidas por un eje), una estrella se expande y le cede masa a la otra. Esa masa va a provocar una muy energética reacción de fusión nuclear produciendo un destello o nova visible desde la Tierra.

Ninguno de estos dos fenómenos por sí solo sería raro, pero tal vez el estar los dos próximos en el tiempo, produciéndose además la triple conjunción de planetas en la constelación de Piscis, que, según la manera en la que ciencia y profecía se mezclaban en esa época, estaba asociada al pueblo hebreo, pudo hacer que los sabios de la época leyeran en el cielo que había nacido un rey entre los judíos.

Aunque estos fenómenos celestes pudieron calentar la imaginación de los astrónomos en esa época, lo cierto es que el espacio ofrece misterios más espectaculares. Por ejemplo el de Tunguska, localidad siberiana arrasada en 1908 por una extraña detonación aérea, se piensa que la de un cometa, tan energética que causó que no hubiera noche durante varios días en la mayor parte de Europa, puesto que el cielo nocturno era casi tan brillante como el diurno. Prueba de la escasa divulgación de este singular fenómeno es que no exista película ni leyenda alguna que le haya buscado explicación. Lo que hubieran escrito los evangelistas a partir de algo así ...

16 diciembre 2006

Blade Runner: Yo, robot

Uno de los temas favoritos de la ciencia-ficción son los robots. Robot es una palabra que viene del checo robota, trabajo esclavo, y que se difundió internacionalmente gracias al escritor Karel Capek y su historia R.U.R., ambientada en una fábrica de gente artificial. El término se haría muy popular gracias a las novelas de Isaac Asimov, reemplazando así en el lenguaje cotidiano a la denominación más antigua de autómata, y la literatura y más tarde el cine de ciencia-ficción sembrarían la confusión con su sinónimo androide. El androide es el robot antropomorfo que imita los movimientos humanos; la construcción de androides es sólo una rama de la robótica, tal vez la más llamativa y espectacular, pero desde luego no la de mayor aplicación industrial, que estaría más bien en la fabricación de automatismos y máquinas de control numérico.

Los precursores de los robots serían los autómatas diseñados en el pasado; según los libros de historia, los egipcios ya disponían de estatuas de dioses que tenían brazos móviles que los sacerdotes manipulaban. Las leyendas sobre seres artificiales son igualmente antiguas, existen ya en la mitología griega (la historia de Prometeo) y en la tradición judía (el Golem). Con el avance de la mecánica durante las edades Media y Moderna, cuando se desarrollan las máquinas de efectos encadenados mediante engranajes, poleas y otros mecanismos de transmisión del movimiento, empiezan a surgir, sin más función que el mero entretenimiento, autómatas muy ingeniosos, entre los que podemos destacar los del relojero suizo Pierre Jaquet-Droz, inventor de el escritor, la pianista y el dibujante. El escritor es un muñequito que mojaba la pluma en tinta y era capaz de escribir diferentes textos, pasando de una línea a otra, levantando la pluma del papel y parándose a veces a "pensar", todo ello en una época (1774), anterior a la invención de la máquina de escribir. La pianista era capaz de tocar distintas melodías "a mano" y en directo (tampoco existía el fonógrafo ni el sonido grabado), y el dibujante llevaba a cabo los grabados que se pueden ver en la foto: como se ve no son simples figuras geométricas, sino que incluyen líneas curvas que supondrían un trabajo de chinos incluso utilizando un programa de diseño gráfico de hoy en día.

Hoy en día, la base de la robótica ya no es la mecánica sino la electrónica, a diferencia de los autómatas del pasado. No llegarían a la categoría de robots automatismos electrónicos sencillos como la célula fotoeléctrica que abre una puerta, que activa una alarma, o que enciende y apaga la luz de una habitación cuando alguien entra o sale. El desarrollo de la electrónica ha dado origen, sin embargo, a los autómatas programables, compuestos, al igual que un ordenador, por microprocesador, memoria y dispositivos de entrada y salida (otro día hablaremos con más detalle de esto) que leen y ejecutan las órdenes escritas en su programa o software. Esto permite la aparición de máquinas-herramienta, capaces de sujetar, mover, perforar o moldear una pieza de forma automática mediante control numérico, es decir a través de números que definen la posición y la magnitud de los movimientos, giros, cortes, etc. La mayor parte de estos robots tampoco son androides ni tienen ningún tipo de apariencia humana, son simples brazos mecánicos o carcasas que realizan tareas pesadas o peligrosas, casi siempre trabajos rutinarios que deben ser ejecutados de forma siempre igual y sin variaciones, como en una cadena de montaje; pueden ser supervisados por una persona, o gobernados mediante un programa predefinido.

No obstante, los androides también están ahí: uno de los más avanzados es el que aquí vemos . Se llama Asimo y ha sido diseñado por la empresa Honda. Es capaz de caminar hacia delante y hacia atrás, hacia la izquierda y la derecha, dar media vuelta y subir escaleras. Se espera que en el futuro androides como Asimo puedan encargarse de ayudar a personas de edad avanzada o con minusvalías. No obstante, aun falta mucho para que los robots antropomorfos sean capaces de tener la gestualidad de un ser humano, y más aún para que puedan pensar como nosotros. Si eso llega a ocurrir, la convivencia en una sociedad mixta de humanos y androides planteará muchos dilemas éticos, como ocurre en Blade runner o Yo robot. ¿Si los robots pueden pensar y actuar como humanos, también desarrollarán sentimientos y se convertirán en seres emocionales? ¿Reivindicarán sus derechos y habrá una nueva lucha de clases? ¿Soñarán con ovejas eléctricas?

02 diciembre 2006

Waxwork: cera y agujeros negros

Me he sorprendido al encontrar por la red referencias a una película de serie B de los años 80, Waxwork, que a veces aparece con el nombre español de Waxwork museo de cera, y a veces con el de Waxwork el secreto de los agujeros negros (tal vez sea su título en otros países de habla hispana). Naturalmente este segundo título fue el que me llamó la atención; sin embargo las reseñas que aparecen por ahí de la peli hablan de una historia de terror de adolescentes encerrados en un museo de cera; como podíamos imaginar, serán asesinados para pasar a formar parte de las estatuas que representan crímenes. El caso es que no hay ni la menor mención a los agujeros negros, así que si algún lector la ha visto se agradece cualquier información que explique por qué se le dio ese título.

Pero entremos en materia sobre un tema del que todo el mundo ha oído hablar pero tal vez muchos no tengan muy claro en que consiste. Cuando comentamos Contact, explicamos como se generaba un pulsar. Una estrella, como el Sol, se mantiene "viva" porque en ella se está produciendo constantemente una reacción de fusión nuclear: el hidrógeno, que es el átomo más sencillo, formado por un solo protón y un electrón, se funde con otro átomo de hidrógeno generando helio (cuyo nombre viene precisamente del griego helios, sol). Esta reacción es muy energética, tanto que la luz y el calor que produce llega hasta nosotros y permite la vida en la Tierra. La fuerza que genera esta explosión nuclear continua que tiene lugar en el Sol contrarresta la atracción gravitatoria que, de otra forma, haría que la estrella se colapsara sobre sí misma.

Cuando este combustible nuclear se agota, porque todo el hidrógeno se ha fundido ya en helio, nada puede evitar la contracción debida a la gravedad: la estrella implota reduciendo su volumen espectacularmente dando lugar a una supernova. Dependiendo de cuanto se reduzca su radio, puede transformarse en una enana blanca, en un pulsar, o en el caso más extremo, en un agujero negro. El agujero negro alberga una masa enorme en un volumen diminuto; su densidad es tan alta que la gravedad evita que cualquier cosa que caiga dentro de él pueda salir nunca más (de ahí lo de agujero), incluso la luz (de ahí lo de negro).

Según la famosa Teoría General de la Relatividad de Einstein, un punto de tal densidad en el espacio constituiría una singularidad, es decir, un lugar donde las leyes de la naturaleza tal como las conocemos no se cumplen. En el límite del agujero negro el tiempo se detiene, y dentro de él no tenemos ni idea de lo que ocurre, cualquier cosa de lo más inverosimil podría tener lugar. Pero si a alguien le da curiosidad y tiene ganas de darse una vueltecita por un agujero negro, hay un problema: el viaje no solamente sería sólo de ida, porque nadie puede salir de allí, sino que además la atracción gravitatoria tan brutal que allí tiene lugar nos machacaría antes de que nos diéramos cuenta. Tal vez algunas películas o series de ciencia-ficción hayan sembrado la idea de que los agujeros negros podrían servir para viajar en el tiempo: eso serían en todo caso los agujeros de gusano, de los que hablaremos otro día.

La existencia de agujeros negros todavía no está totalmente confirmada, aunque la mayoría de científicos creen que hay uno o varios en el centro de nuestra galaxia. Es un poco difícil demostrar su presencia, precisamente porque no emiten luz ni energía ni radiación, puesto que nada puede salir de ellos. Pero la definición más divertida de un agujero negro que ha dado el cine se la debemos a Woody Allen en Desmontando a Harry, cuando una prostituta de raza negra le responde Es con lo que me gano la vida, cariño.

25 noviembre 2006

Transexuales en Plutón

Hace unos meses se estrenaba en España con cierto retraso Desayuno en Plutón, la última y divertida película del director irlandés Neil Jordan. Precisamente su estreno coincidió con la polémica en la comunidad científica acerca de si Plutón es un auténtico planeta o solo un asteroide, pero lo cierto es que la película no tenía nada que ver con el espacio sino que contaba la historia de un chico al que le gustaba vestirse de mujer, algo que le convertía en demasiado peculiar para la católica Irlanda de los años 70.

Tras mucho tiempo de oscurantismo, el público en general ha conseguido tener acceso a información sobre sexualidad en los últimos años. A pesar de que mucha de esta información venga de la tele y se difunda de forma muy sensacionalista y no demasiado adecuada, para mucha gente va quedando clara la diferencia entre tres conceptos diferentes pero que han estado muy confundidos: la homosexualidad, el travestismo y la transexualidad.

La homosexualidad consiste en preferir las relaciones afectivas y sexuales con personas del mismo sexo, y el travestismo en vestirse con ropas y accesorios propios del otro. Hay travestis heterosexuales (casi siempre hombres) que tienen una fijación fetichista por la ropa de mujer y les gusta ponérsela, como el famoso Ed Wood, presunto peor director de la historia del cine adicto a los jerseys de angora, a quien Tim Burton dedicó una película. También hay muchos hombres y mujeres homosexuales que nunca se travisten ni les apetece hacerlo, y se sienten totalmente cómodos como hombres o como mujeres. Pero cuando alguien homosexual se traviste con ropa del otro sexo y no lo hace por llamar la atención ni por mero divertimento sino porque se encuentra más cómodo y se siente más acorde con su identidad vestido o vestida así, está ya entrando en la transexualidad. Los transexuales son hombres y mujeres biológicamente normales que psicológicamente se sienten del otro sexo: a los hombres transexuales les gusta adoptar los nombres, ademanes y costumbres que la sociedad sexista considera propios de mujeres, mientras que las mujeres transexuales se consideran masculinas y tampoco se identifican con el rol tradicionalmente asignado a su sexo. Probablemente en un mundo utópico en el que hombres y mujeres fueran totalmente iguales no existiría la transexualidad, puesto que sería absurdo hablar de comportamientos y formas de pensar masculinos o femeninas que pueden hacer que algunas personas no se sienta cómodas con su sexo biológico. Los transexuales están casi siempre descontentos con un cuerpo con el que no se identifican, pero no todos desean operarse, como se pensaba hasta hace poco, y actualmente, al menos en España, se les permite cambiar legalmente su sexo sin someterse a una operación muy seria que no deja de tener sus complicaciones y sus riesgos.

Un concepto diferente pero vinculado a la transexualidad es el hermafroditismo o intersexualidad, que consiste en tener órganos sexuales no puramente masculinos ni puramente femeninos sino intermedios, a diferencia del transexual, que anatómicamente es cien por cien hombre o mujer. Es muy difícil calificar a un recién nacido intersexual como niño o como niña, y muchas veces se les asigna el sexo inadecuado, convirtiéndolos en transexuales en la edad adulta. Una estupenda película sobre este fenómeno es Mi querida señorita, en la que José Luis López Vázquez interpreta a una mujer de provincias de mediana edad que necesita afeitarse y a la que el médico le diagnostica que es un hombre. Según una leyenda urbana, la actriz Jamie Lee Curtis no es totalmente mujer sino intersexual, algo que la interesada nunca ha confirmado ni desmentido. En todo caso, la naturaleza odia los compartimentos estancos, y la división de las personas entre hombres y mujeres no responde perfectamente a la realidad.

17 noviembre 2006

Zelig: Woody Allen camaleónico

Hace algunas semanas se han presentado en España Scoop, la nueva película de Woody Allen, y El laberinto del fauno, la nueva de Guillermo del Toro. Hace ya bastantes años Allen había dirigido Zelig (1983), una de sus mejores obras, que, además de manipular imágenes históricas mejor y mucho antes de que hicieran lo mismo en Forrest Gump, era un falso documental sobre un camaleón humano, mientras que Del Toro cuenta entre sus films anteriores con Mimic (1997), una película de terror homenaje a la serie B sobre insectos que se mimetizaban entre la gente. Así que los dos directores tienen algo en común, ¿o no tanto?

En la naturaleza es relativamente frecuente el mimetismo, es decir, que una especie adopte características de otra que supongan algún tipo de ventaja evolutiva. Insectos que se hacen pasar por plantas, animales inofensivos que imitan la apariencia de otros más feroces o de mal sabor (vean la abeja de esta foto, que en realidad es una mosca) .... cuando el mimetismo tiene por objeto alejar a los posibles depredadores, como en estos casos, se le denomina aposematismo. Pero para el cine fantástico es más interesante el caso contrario, el de los depredadores que se camuflan para pasar inadvertidos ante sus presas, y sobre todo es más espectacular si, en vez de vivir permanentemente mimetizados, tienen la habilidad de cambiar su apariencia. Un ejemplo de esto último en el mundo marino son los pulpos, como podemos ver en este video, y este fenómeno era el que exploraba la película Mimic, en la que insectos gigantes con apariencia humana se infiltraban entre nosotros para cazarnos. Naturalmente la verosimilitud de la historia es escasa, en primer lugar porque los insectos están muy limitados en talla, y luego porque la evolución necesaria de los genes para llegar al mimetismo requiere muchos muchos miles de años.

No obstante, aunque se tienda a pensar lo contrario, el cambio de color del camaleón no es un ejemplo de mimetismo, no lo hace buscando confundirse con el medio sino que es una respuesta fisiológica ante cambios de temperatura, de luz, o de estado de ánimo, más o menos una variante extrema de la mayor palidez o rubor que podemos tener los humanos ante diferentes situaciones. Zelig, la comedia de Woody Allen, trataba de un hombre capaz de engordar o cambiar sus rasgos para mimetizarse con su entorno, como poner los ojos rasgados entre gente oriental, desarrollar una larga barba entre judíos ortodoxos, etc. (vean a Woody de indio en la foto). Por lo dicho anteriormente, Zelig no puede considerarse un camaleón, como tampoco es correcto llamar camaleónicas a las personas capaces de aparentar fácilmente otra personalidad, puesto que los cambios de color del camaleón no son intencionados, a diferencia de los del pulpo y otros animales. Como siempre, unos llevan la fama y otros cardan la lana.