08 marzo 2007

Charlie y la fábrica de chocolate: energía dulce

El famoso director Tim Burton tuvo un considerable éxito en 2005 con Charlie y la fábrica de chocolate, una adaptación del gran escritor Roald Dahl. Los que la hayan visto saben que trata sobre cinco niños que son invitados a visitar la fábrica de chocolate del excéntrico millonario Willy Wonka, una especie de parodia de Michael Jackson. En la película se retrata al dueño de la fábrica como un empresario imaginativo y audaz en la investigación de nuevas (y delirantes) tecnologías, pero ni Roald Dahl ni Tim Burton llegaron a sospechar que un Willy Wonka real podría encontrar una forma de no pagar recibo de la luz y procurarse él mismo la energía necesaria para su empresa a partir del chocolate.

El gran problema energético mundial es que aún no se conocen formas eficientes de producir grandes cantidades de electricidad sin recurrir a los procesos de combustión (quemar carbón, petróleo u otros combustibles) que producen efecto invernadero y residuos tóxicos que se vierten a la atmósfera. Bueno, sí se conoce una energía limpia de bastante uso, la hidroeléctrica, pero tiene el problema de que no hay los suficientes ríos caudalosos y con saltos de agua para no tener que depender de otras energías. Al quemar el combustible se genera calor, el calor se emplea para hervir agua y transformarla en vapor a alta presión, y la fuerza de este vapor mueve grandes turbinas que están conectadas con generadores, máquinas capaces de transformar el movimiento giratorio en electricidad. Así funcionan las centrales térmicas y nucleares que producen la electricidad que consumimos en casa.

Existen otras energías alternativas menos contaminantes, y la que más está dando que hablar en los últimos tiempos es la pila de hidrógeno o pila de combustible. A pesar de su nombre, su gran ventaja consiste precisamente en que no hay reacción de combustión en ella, sino que funciona separando los elementos del átomo más sencillo que existe, el hidrógeno. Una membrana deja pasar los protones del hidrógeno, pero no los electrones, que una vez separados pueden recorrer un circuito produciendo electricidad (puesto que ésta no es más que el movimiento de electrones por un material conductor). Una vez aprovechada la electricidad, los electrones vuelven a juntarse con los protones y con el oxígeno del aire para reaccionar, con ayuda de un catalizador, formando agua. De esta forma hemos obtenido energía produciendo vapor de agua como único residuo, en lugar de los gases tóxicos que resultan de quemar carbón o petróleo.

¿Pero de donde sacamos hidrógeno en grandes cantidades si el aire sólo contiene oxígeno y nitrógeno? Ahí es donde puede entrar el chocolate; unos científicos del Reino Unido alimentaron a un cierto tipo de bacterias con restos de turrón, caramelo y otros dulces: los microorganismos consumieron el azúcar y produjeron hidrógeno.

El problema de estas pilas de combustible es que su coste de fabricación es muy alto y generan sólo pequeñas cantidades de electricidad, aunque cada vez la tecnología permite un coste más bajo y ya se experimenta con vehículos impulsados con este tipo de energía. Si se pudieran producir grandes cantidades de hidrógeno por medio de bacterias que comen chocolate .... que descanso para los pobres umpa-lumpas de la película.

8 comentarios:

Sigmar dijo...

Ultimamente he leido bastante sobre el hidrógeno, y en muchos sitios aparece como la panacea, pero también he leido que no sirve para generar energía, porque solo es un vector energético:
Para generar energía usando hidrógeno primero hay que fabricar el hidrógeno, ya que no se da en la naturaleza, y eso consume más energía que la que luego se puede aprovechar.

jalop dijo...

Efectivamente, ese es el problema de la pila de hidrógeno, de donde sacar el hidrógeno. De ahí lo interesante de estas bacterías que al parecer lo producen al alimentarlas con azúcar. Aunque luego está el problema de como producir azúcar en grandes cantidades, por lo que probablemente esta idea tampoco resulte práctica, pero está bien que se investigue sobre formas alternativas de producir energía.

risho dijo...

Un pequeño detalle: El hidrogeno tamdien se combustiona (reacciona con el oxigeno, se oxida) y forma agua. La defines como pila de conbustión.
Un saludo

risho dijo...

Quise decir "pila de coMbustión

jalop dijo...

Efectivamente, el agua se forma por combustión del hidrógeno. Pero el proceso por el que la pila produce energía eléctrica no tiene que ver con esa combustión, sino con la separación del electrón y el protón del hidrógeno. A diferencia de lo que ocurre en una central eléctrica, la electricidad se produce antes y no a consecuencia de la reacción de combustión.

Miski dijo...

Yo tenía entendido que lo chungo de las pilas de hidrógeno era que se tenía que usar a su vez energía, que podía no ser limpia, para romper el agua y producir el hidrógeno...pero si de esto se encargan unas simpáticas bacteias...haber cuando "se ponen las pilas" y ayudan a que dejemos de joder el mundo.

rodrigo dijo...

efectivamente el problema mayor con el aprobechamiento de la energia es que el hidrogeno es un vector ya que su eficiencia de creacion es de app un 50% es decir la energia aprobechada de la reaccion del hidrogeno es igual o inferior a la energia requerida para generarla. ahora lo importante es que es mas estable para su almacen, por ejemplo se pueden utilizar energias limpias para su generación constante y ser alamacenado donde su consumo sea variable. por ejemplo energia solar o eolica, alamcenado en una pila para generar energia constante para una casa o el hidrogeneo puro almacenado para un vehiculo de uso diario.

se esta investigando en la MIT sobre el uso de algas y virus que mejorarian la eficiencia, tambien en el uso de catalizadores en base a fosfato y iones de cobalto, la idea es imitar la fotosintesis en las plantas.

Anónimo dijo...

Me encanta Charlie y la fabrica de chocolate, de is favoritas junto a Beetlejuice y Jack Skellington,la pude disfrutar en hbo online y es de mis películas favoritas de Tim Burton, las actuaciones son fantásticas.