10 febrero 2007

Atrapado y La mancha humana: blanco o negro

Cuando Quentin Tarantino lo volvió a convertir en una estrella de Hollywood gracias a Pulp fiction, John Travolta protagonizó el film Atrapado (White man's burden, 1995), una ucronía (narración situada en un presente inventado) en la cual los negros eran la raza dominante y los blancos vivían hacinados en ghettos. Es decir, el mundo al revés: la televisón ofrecía imágenes de afroamericanos ricos, guapos y triunfantes mientras los blancos o euroamericanos eran relegados a los papeles de criados, población carcelaria o carne de las noticias de sucesos.

Un punto débil de esta distopía (lo contrario de utopía) es que el concepto de blanco y de negro no es tan sencillo de definir como parece. En principio diríamos que es algo evidente y que sólo hay que ver el color de la epidermis, debido a la mayor o menor presencia en ella de melanina; pero las cosas no son tan fáciles si pensamos que la sociedad basada en la supremacía blanca considera igualmente negros al jugador de baloncesto Michael Jordan y a la cantante Beyonce, de muy diferente pigmentación de la piel. Todo aquel que tenga un poco de sangre negra pasa a ser negro en el mundo racista, pero en realidad la inmensa mayoría de "negros" del continente americano son mulatos que muchas veces tienen un número mayor de antepasados blancos que negros. ¿Significa esto que en la sociedad racista a la inversa en la que los negros fueran la casta dominante Beyonce sería discriminada por blanca? Es probable, aunque de nuevo las cosas no son tan sencillas, esto dependería de intereses socioeconómicos más complejos.

Por ejemplo, muy poca gente pondría a Jennifer Lopez ni a Salma Hayek como ejemplos de población de raza indígena americana. Mientras casi todos sí estaríamos de acuerdo en que Evo Morales podría representar al patrón racial amerindio, Lopez o Hayek nos parecen mestizas, o incluso blancas un poco más morenas que la media. Y sin embargo, consideramos negra a Beyonce, que probablemente tenga un porcentaje de sangre blanca igual o mayor que ellas; sólo otorgamos la condición de mulata a la gente con una mayoría aplastante de blancos entre sus antepasados y de piel muy poco rica en melanina, como Mariah Carey. ¿Por qué esta diferencia? Pues porque cuando los europeos se instalaron en América llevaron a cabo una política racista mucho más estricta contra los esclavos negros y sus descendientes que contra la población nativa; los negros no tenían derecho a la propiedad de tierras, mientras que los "indios" sí podían reclamar la posesión de parte de las tierras que les pertenecían, por lo que interesaba considerar como negra al mayor número de población posible (todos aquellos que tuvieran un sólo ascendente afroamericano) y en cambio identificar como indígena al menor número posible (sólo a los de gran mayoría de ascendentes indígenas).

Todo esto demuestra que muchos conceptos que nos parecen evidentes y naturales vienen en realidad impuestos culturalmente por intereses muy concretos, y que el concepto de blanco y negro no es biológico sino cultural, como prueba la película La mancha humana (2003), sobre un profesor universitario de piel blanca pero nacido en una familia negra. De hecho, desde la segunda mitad del siglo XX, la idea de raza perdió todo su prestigio científico; en parte porque las características que la definían, como la mayor o menor pigmentación de la piel, color de los ojos, rasgos faciales, etc., tienen muy poca significación genética y además quedan relegados en la investigación antropológica porque son los rasgos que primero desaparecen y menos rastro dejan después de la muerte. Los estudios que han intentado hacer una clasificación de la humanidad en razas atendiendo a factores genéticos más importantes no han tenido éxito y se han encontrado con una mayor diferencia entre los individuos dentro de una misma raza que entre distintas razas. En parte por eso, y en parte naturalmente por la justificación que el concepto científico de raza dio a las atrocidades cometidas por el nazismo, el término se sustituyó por el de etnia, que ya no designa a individuos de rasgos genéticos similares, sino simplemente a los que comparten una misma cultura. Así pues, que sólo hay una raza que es la raza humana no es simplemente una bonita frase, sino una realidad científica.

4 comentarios:

fridwulfa dijo...

¡Ole! Bonito y muy interesante post.

jalop dijo...

Muy amable, y gracias por tu fidelidad, Fridwulfa

vivienda barcelona dijo...

el evo tiene todo el papel de ser de autentica raza , buen blog, enhorabuena

jalop dijo...

Evo es auténtico, sin duda :-) Un saludo.