14 agosto 2006

Aeropuerto 75: el avión agujereado

Ahora que con Poseidón, el remake de La aventura del Poseidón (1972), vuelven a estar de actualidad las películas catastrofistas de los años 70, es divertido ver en ellas gazapos científicos tan desvergonzados que resultan (o no) difíciles de concebir en el cine de hoy en día, donde la inocencia del espectador ha pasado a la historia (o no, nuevamente). El caso es que Aeropuerto 75 (de 1974, curiosamente), una de las secuelas de la famosa saga de accidentes aéreos que hizo las delicias del público de esa década, se basa en la delirante premisa de un avión que, tras sufrir un accidente que ha creado un agujero de grandes dimensiones en la sala de mandos, dejando fuera de juego al piloto y al copiloto, debe ser conducido por una torpona azafata.

Los aviones de pasajeros suelen volar a una altura de unos 10.000 metros, a la cual tanto la temperatura como la presión del aire son muy bajas. Que la presión sea baja quiere decir que hay muy poca cantidad de aire, desde luego no la suficiente para que los humanos podamos respirar. El avión, por tanto, es un bunker herméticamente cerrado y presurizado para que en su interior tengamos la misma presión de aire que en tierra; como nada es perfecto y siempre existe una pequeña diferencia de presión, se recomienda mascar chicle para evitar molestias en los tímpanos, la parte del cuerpo más sensible, en el momento del aterrizaje, el más delicado porque la presión exterior está variando continuamente al ir descendiendo. Si la despresurización es más grave, existen, como todos sabemos, mascarillas de oxígeno encima de los asientos para que podamos respirar normalmente.

¿Qué ocurre si una ventanilla se rompe, o si se abre un boquete en la cabina como en esta película? Pues que las moléculas de aire, que están sometidas a una presión mucho más alta dentro que fuera del avión, están encantadas de poder escapar de éste en el momento en que tienen oportunidad, y salen a toda velocidad al exterior donde se encuentran mucho más cómodas porque la cantidad de aire es muchísimo menor. Esta salida masiva de aire provoca un auténtico tornado en el interior del avión, cuya fuerza puede arrastrar al exterior a objetos, o incluso a personas si el agujero es lo suficientemente grande.

Nadie, ni una azafata ni el piloto más experto del mundo, puede respirar sin mascarilla en una cabina en la que todo el aire habrá escapado por el agujero, ni siquiera habría viento que hiciera ondear su melena, como se ve en la película. Además necesitaría un abrigo porque la temperatura es de muchos grados bajo cero.

Problemas similares al de los aviones se los encuentran los alpinistas, que suelen necesitar la ayuda de bombonas de oxígeno para subir a grandes alturas, o en la recién acabada línea ferroviaria de mayor altitud del mundo entre China y el Tibet, cuyos vagones también se encuentran convenientemente presurizados, y apostaría que dotados con cristales dobles a prueba de impactos: un viaje poco recomendable para claustrofóbicos.

8 comentarios:

In I Go dijo...

Y si a esto le añadimos el efecto Venturi, la presión interior del avión debe ser incluso inferior a la de fuera.

jalop dijo...

Tengo la mecánica de fluidos ya bastante olvidada, pero creo que el efecto Venturi (reducción de la presión de un fluido al reducirse la sección de su recipiente) se produce solo en lugares cerrados, el avión al tener un agujero es un sistema abierto, por lo que la presión se iguala con la del exterior (lo que significa que casi todo el aire sale hacia afuera). Saludos

In I Go dijo...

Jalop. yo también la tengo olvidada, y tal, vez no sea el efecto Venturi al que me refiero.

Pero, recuedro cuando, con 15 o 16 años, dibujaba a carboncillo, y para fijar el carboncillo al papel se utilizaban dos métodos: el spary, y el pulmón.

Este segundo método comsistía en utilizar un mecanismo compuesto por dos cilindros huecos colocados en escuadra, de modo que sus extremos estuvieran en contacto Uno por encima del otro). Se introducía un extremo libre en la botella de fijador, y se soplaba por el otro. De este modo el líquido ascendía y se pulverizaba contra el papel.

Es a este aefecto al que me refiero. La velocidad del aire creaba una depresión que hacía elevarse al fijador.

Carpeto Veto dijo...

Apreciado José,
al final de tu artículo mencionas como ejemplo de problemas con la presión del aire al ferrocarril más alto del mundo, el que ya une Pekín y Lhasa, indicando que éste se halla "convenientemente presurizado". En un principio así parecía y yo fui el primer sorprendido al leer lo contrario en la noticia dada por El Pais. Te lo hago notar por si es de tu interés. Gracias por tu blog, un trabajo interesante, didactico, elegante y atractivo. Felicidades.

jalop dijo...

Muchas gracias por la información y los piropos :-) Sí me sorprende lo de las máscaras de oxígeno, porque me parece muy incómodo para los pasajeros, supongo que con el tiempo sí instalarán un sistema de presurización aunque sea costoso y complicado. Saludos

Anónimo dijo...

Bueno, yo habia grabado la pelicula hace unos dias y la he terminado de ver hoy. Efectivamente, en un caso verdadero el avion se habria ido al carajo al producirse el agujero en la cabina, no solo por la falta de oxigeno y el frio sino por el efecto succion que hubiera hecho, haciendo que objetos y personas se hubiera ido al exterior como si fuera hubiera una aspiradora gigante. Tenia gracia ver a la azafata pilotando el avion ahí tan tranquilamente, como si nada.
Pero bueno, asi son las peliculas, tienen que dar el cante de alguna manera, y si encima son algo viejas como este "Aeropuerto 75", etonces todavía mas.
Por cierto yo tenía un año cuando se rodó esta peli ;)

JM

Héctor Barceló dijo...

No sé, voy a verme la pelicula meticulosamente a ver si es verídico lo que afirmas en tu artículo. Tengo entendido que el 747 choca con una avioneta y estas pequeñas aeronaves no son capaces de volar a mucha cota;por lo que se deduce que la colisión no pudo ocurrir a una gran altura como para que se sintiera la diferencia entre las presiones externa e interna al abrirse el boquete en la cabina.De todos modos comentaré una vez haya examinado el film.

Clari dijo...

que buena película, hace años que no la veo, pero cada vez que consigo vuelos baratos y estoy en el avión me acuerdo de esta hasta trato de imitar a los personajes.