16 diciembre 2006

Blade Runner: Yo, robot

Uno de los temas favoritos de la ciencia-ficción son los robots. Robot es una palabra que viene del checo robota, trabajo esclavo, y que se difundió internacionalmente gracias al escritor Karel Capek y su historia R.U.R., ambientada en una fábrica de gente artificial. El término se haría muy popular gracias a las novelas de Isaac Asimov, reemplazando así en el lenguaje cotidiano a la denominación más antigua de autómata, y la literatura y más tarde el cine de ciencia-ficción sembrarían la confusión con su sinónimo androide. El androide es el robot antropomorfo que imita los movimientos humanos; la construcción de androides es sólo una rama de la robótica, tal vez la más llamativa y espectacular, pero desde luego no la de mayor aplicación industrial, que estaría más bien en la fabricación de automatismos y máquinas de control numérico.

Los precursores de los robots serían los autómatas diseñados en el pasado; según los libros de historia, los egipcios ya disponían de estatuas de dioses que tenían brazos móviles que los sacerdotes manipulaban. Las leyendas sobre seres artificiales son igualmente antiguas, existen ya en la mitología griega (la historia de Prometeo) y en la tradición judía (el Golem). Con el avance de la mecánica durante las edades Media y Moderna, cuando se desarrollan las máquinas de efectos encadenados mediante engranajes, poleas y otros mecanismos de transmisión del movimiento, empiezan a surgir, sin más función que el mero entretenimiento, autómatas muy ingeniosos, entre los que podemos destacar los del relojero suizo Pierre Jaquet-Droz, inventor de el escritor, la pianista y el dibujante. El escritor es un muñequito que mojaba la pluma en tinta y era capaz de escribir diferentes textos, pasando de una línea a otra, levantando la pluma del papel y parándose a veces a "pensar", todo ello en una época (1774), anterior a la invención de la máquina de escribir. La pianista era capaz de tocar distintas melodías "a mano" y en directo (tampoco existía el fonógrafo ni el sonido grabado), y el dibujante llevaba a cabo los grabados que se pueden ver en la foto: como se ve no son simples figuras geométricas, sino que incluyen líneas curvas que supondrían un trabajo de chinos incluso utilizando un programa de diseño gráfico de hoy en día.

Hoy en día, la base de la robótica ya no es la mecánica sino la electrónica, a diferencia de los autómatas del pasado. No llegarían a la categoría de robots automatismos electrónicos sencillos como la célula fotoeléctrica que abre una puerta, que activa una alarma, o que enciende y apaga la luz de una habitación cuando alguien entra o sale. El desarrollo de la electrónica ha dado origen, sin embargo, a los autómatas programables, compuestos, al igual que un ordenador, por microprocesador, memoria y dispositivos de entrada y salida (otro día hablaremos con más detalle de esto) que leen y ejecutan las órdenes escritas en su programa o software. Esto permite la aparición de máquinas-herramienta, capaces de sujetar, mover, perforar o moldear una pieza de forma automática mediante control numérico, es decir a través de números que definen la posición y la magnitud de los movimientos, giros, cortes, etc. La mayor parte de estos robots tampoco son androides ni tienen ningún tipo de apariencia humana, son simples brazos mecánicos o carcasas que realizan tareas pesadas o peligrosas, casi siempre trabajos rutinarios que deben ser ejecutados de forma siempre igual y sin variaciones, como en una cadena de montaje; pueden ser supervisados por una persona, o gobernados mediante un programa predefinido.

No obstante, los androides también están ahí: uno de los más avanzados es el que aquí vemos . Se llama Asimo y ha sido diseñado por la empresa Honda. Es capaz de caminar hacia delante y hacia atrás, hacia la izquierda y la derecha, dar media vuelta y subir escaleras. Se espera que en el futuro androides como Asimo puedan encargarse de ayudar a personas de edad avanzada o con minusvalías. No obstante, aun falta mucho para que los robots antropomorfos sean capaces de tener la gestualidad de un ser humano, y más aún para que puedan pensar como nosotros. Si eso llega a ocurrir, la convivencia en una sociedad mixta de humanos y androides planteará muchos dilemas éticos, como ocurre en Blade runner o Yo robot. ¿Si los robots pueden pensar y actuar como humanos, también desarrollarán sentimientos y se convertirán en seres emocionales? ¿Reivindicarán sus derechos y habrá una nueva lucha de clases? ¿Soñarán con ovejas eléctricas?

10 comentarios:

La navaja en el ojo dijo...

En mi opinión, quien tiene mejores obras sobre Robots es Osamu Tezuka. Ejemplos: Fénix, Black Jack, Astroboy, etc... Es el autor que mejor ha explorado la identidad de estos autómatas antropomórficos y que mejor los ha dotado de humanidad.

Prismatico dijo...

que buen post, soñaran con ovejas electricas fue el titulo del libro que inspiro blade runner, asimo se callo de las escaleras y en japon y corea cada año hacen un torneo de robots futbolistas , salu2 roboticos!!!

jalop dijo...

¿Te refieres a Black Jack el médico? Pero no es un robot. No he leido los otros tebeos de los que hablas, aunque también me gusta mucho Tezuka.

¿El pobre Asimo se cayó de las escaleras? Naturalmente lo de sueñan con ovejas eléctricas ya lo puse a propósito para referirme al libro de Philip K. Dick en que se basa Blade Runner. Saludos.

Tocotó dijo...

¡¡¡Viva Robita!!! yo quiero uno...
Es el robot de Tezuka que asegura que es humano (esto tiene una explicación espectacular detrás). Aparece en Fenix, o El Pollo, en los tomos de Resurrección (creo). Simplemente genial.

La navaja en el ojo dijo...

Ey, publiqué un comentario hace tiempo y no ha aparecido. ¿cómo puede ser.

Era una respuesta a esto: "¿Te refieres a Black Jack el médico? Pero no es un robot".

Me refiero a Black Jack, el título del manga, no al personaje. El personaje que tiene algo de robot, pues está más o menos construido por un humano (por Black Jack) es Pinoko, el mejor personaje de la historia.

La navaja en el ojo dijo...

Y luego también hablaba de los otros personajes robóticos, pero ya los ha mencionado mi cuñada Tocotó. Robita, buenísimo.

jalop dijo...

¿Escribiste un comentario y no aparecio? Sería que en ese momento le dio un chungo al servidor de blogspot, naturalmente yo no te lo borré. Interesante lo de los personajes robóticos de los comics; lo ideal sería ilustrar esta entrada con musiquilla de Kraftwerk (el tema We are the robots claro). Saludos

La navaja en el ojo dijo...

Seguramente fue por lo del cambio a beta o a nueva versión de blogger.

Pues hay gente que pone una cosilla para que se oiga música en los posts. Yo no sé cómo se hace, seguro que el primo, la mosca cojonera, sabe.

Suguiendo con lo de Tezuka: evidentemente, su cómic sobre robots es 'Astroboy'. No sólo el niño protagonista es medio robot, también hay otros personajes interesantísimos, como Pero.

Tezuka ha explorado de maravilla el lado humano de los robots, las rebeliones de estos seres, equiparándolos, digamos, a esclavos. Por algo, como bien comentas en el post, la palabra robot viene de trabajo forzoso.

Anónimo dijo...

muy interesante esa informacion sobre los tres automatas, diseñar eso debio ser un trabajo de chinos...

Anónimo dijo...

Yo creo que en el futuro una inteligencia artificial si podria exigir derechos y la sociedad estaria en obligacion de reconocerlos evidentemente los derechos tambien implican deberes.
Asi que una inteligencia artificial podria tener propiedades, celebrar contratos y exigir restitucion en caso de daños de hecho si no pudiera hacerlo entonces no seria una inteligencia artificial solo un programa muy complicado que llega al limite por no poder seguir procesando la informacion.
La inteligencia implica independencia, la capacidad para aprender y corregirse sobre las equivocaciones asi como prestar atencion a aquello por lo cual se obtenga un beneficio.
Lo anterior lo supe de un cuento de ciencia ficcion acerca de inteligencias artificiales suicidas que desconcertaron al grupo de cientificos que trabajon en ellos hasta que alguien descubre que dicho fenomeno es el resultado del maltrato que reciben los experimentos ya que como los sistemas son tratados como esclavos no se desarrollan como inteligencias y buscan su autodestruccion cuando a un proyecto le dan el mismo trato que un humano empieza a usar todo su potencial aunque al final le pasa un detalle que la maquina tamien se vuelve temerosa de su futuro al saber que depende de sus propias descicones como todos nosotros ese es el precio de la inteligencia.