01 junio 2008

Las hermanas Bolena y XXY: cuestión de sexo

Parece que estas dos películas estrenadas durante el último año no tendrían nada en común, pero el tema de los cromosomas del sexo está presente en ambas. Comencemos por la argentina XXY, la que aborda esta cuestión en su título de una forma más evidente. Se trata de la historia de una chica (o chico) intersexual, lo que hasta hace poco se conocía por un hermafrodita, una persona, no con genitales masculinos y femeninos al mismo tiempo como se suele pensar, sino con genitales difícilmente clasificables como masculinos o femeninos. La intersexualidad es muy poco frecuente pero real, lo erróneo en la película es el título.

El sexo de una persona viene dado por una pareja de cromosomas; si los cromosomas son del mismo tipo (XX) tenemos una niña, si son de distinto tipo (XY) un niño. A veces ocurren alteraciones o aberraciones cromosómicas, esta última expresión un tanto en desuso porque suena muy mal, y en lugar de dos aparecen tres cromosomas. La combinación XXY, a veces denominada síndrome de Klinefelter, no genera intersexuales sino varones que durante la infancia son más o menos normales salvo ciertos problemas para el lenguaje, pero que en la adolescencia desarrollan características "poco viriles" como crecimiento de las mamas, escaso desarrollo de los testículos e incapacidad para producir semen. Muy poco que ver con el caso del que habla la película, una niña intersexual que en la pubertad se plantea si el sexo que le han asignado es el correcto. Las personas con cromosomas XXY, en cambio, son varones y no tienen genitales femeninos, aunque sí caracteres sexuales secundarios del otro sexo.

Según la leyenda, Ana Bolena, una de las esposas del rey de Inglaterra Enrique VIII, fue decapitada por su incapacidad de darle al monarca un heredero varón. Los historiadores actuales, como suele ocurrir, son más prosaicos y piensan más bien que su muerte convenía a los intereses políticos de la época, y supongo que eso será lo que cuente la película de Las hermanas Bolena, que confieso no haber visto. El caso es que la madre cuenta muy poco en la determinación del sexo del bebé, puesto que sus cromosomas son XX y por lo tanto ella siempre va a ceder una X al feto; la clave está en el padre, que tiene una X y una Y: una segunda X dará origen a una niña, una Y a un niño. Por tanto la "culpa" es del padre si en una familia hay demasiadas niñas o demasiados niños. Eso sí, parece que ese cromosoma Y da una mayor debilidad al feto y la mortalidad natural es ligeramente superior en los varones. La madre naturaleza compensa esta tendencia produciendo un número algo mayor de niños que de niñas. Si más adelante los hombres tienen una esperanza de vida menor que las mujeres, se debe a cuestiones culturales y a lo que el antropólogo Marvin Harris denominó el coste oculto del machismo: los hombres sufren más muertes violentas, beben y se drogan más y se cuidan menos.

6 comentarios:

Felipe dijo...

Según numerosos trabajos, el papel de la hembra es muy importante en la determinación del sexo. No se conocen los mecanismos concretos, pero, por ejemplo, las ciervas regulan el sexo de las crías dependiendo de los recursos del ambiente. Los espermatozoides X e Y presentan diferencias sutiles, y cambios en el tracto genital femenino, tiempo de ovulación, etc., les pueden afectar diferencialmente. Otro posible mecanismo es un ambiente materno más favorable a embriones de uno u otro sexo (los de sexo "no deseado" abortarían más antes de la implantación, volviendo la hembra a salir en celo). Es decir, que haya variación en la sex ratio puede ser cosa tanto del macho como de la hembra.

Dillinger is dead dijo...

Nunca había oído que la influencia de las hembras sobre el sexo de la descendencia fuera algo más que una conjetura, ¿los estudios sobre este tema tienen resultados concluyentes? No sé si el cromosoma Y puede causar tanta diferencia en el embrión como para ser más aceptado o rechazado en el útero, salvo que se sumen también otros factores. Si tienes algún enlace sobre los trabajos de los que hablas, estaría muy bien que lo compartieras con nosotros. Un saludo.

La navaja en el ojo dijo...

En realidad, en 'Las hermanas Bolena' no cuentan eso. El título inglés quizá da mejor la pista, 'The Other Boleyn Girl', y, si no, aquí hay una sinopsis.

Pero no era sobre eso sobre lo que quería comentar. Lo que quería decir es que, ya que seguiste una sugerencia que te di el otro día sobre 'Despierto', te voy a dar otra. Ya te lo había dicho en otra ocasión hace mucho tiempo, pero me acordé el otro día viendo 'Indiana Jones' y, como se ha hablado tanto de esta peli, quizá es buen momento para que escribas sobre ello. Me refiero a esos mecanismos que hay siempre en las películas de exploradores y arqueólogos en los que, al quitar una piedra, cae una arena y se desencadena la apertura de una puerta de cientos de toneladas. O incrustando una figura en un lugar y girando piedras, se permite la entrada a un pasadizo que llevaba siglos oculto. Lo que yo siempre he pensado es que, pasados siglos, estos mecanismos se tienen que estropear (por ejemplo, la arena se humedece y se hace una pasta, las piedras se llenan de cosas fosilizadas que las suelda, etc…), pero a lo mejor me equivoco y quería saber si es posible que estos mecanismos sobrevivan tanto tiempo.

saforenc dijo...

Bueno, ahora no recuerdo la fuente exacta, pero sé que alguna vez leí o escuché que la mujer si que tenia efecto en el sexo del bebé, i que en concreto, influía su alimentación en los días anteriores a la fecundación. Por otra parte, también leí o escuché no sé donde (maldita mala memoria) que los espermatozoides "varones" (Y) eran más débiles que los "hembra" (X), de manera que pequeñas variaciones de pH, por ejemplo, en el útero (o donde sea del camino "espermatozoidal") podía alterar sus posibilidades de exito.

No sé si lo que digo es muy científico o una tonteria de periodico gratuito pero aqui queda dicho.

Aprovecho mi primera participación para elogiar un poco el blog, que me encanta.

Un saludo.

Dillinger is dead dijo...

No puede ser que los espermatozoides Y sean más débiles que los X a la hora de fertilizar el óvulo. De hecho es al contrario, tienen que ser un poco más fuertes, ya que nace un porcentaje ligeramente superior de niños que de niñas. Una vez fecundado el óvulo los embriones y recién nacidos varones sí son más débiles y sufren una mortalidad natural superior a las niñas.

Los estudios que comentas sobre la alimentación de la madre antes de la fecundación me suenan a experimentos que estarán todavía sin verificar (supongo, la biología no es mi campo), de lo contrario estarían las que quieren ser mamás comiendo tal cosa y no tal otra :-)

Gracias por la aportación y por tu comentario sobre el blog. Un saludo.

Felipe dijo...

Los espermatozoides Y son algo más pequeños y rápidos que los X (por lo que, en general, puede que tengan una pequeña ventaja). Se sabe que se mueven de manera distinta a través del aparato reproductor femenino. El moco cervical, por ejemplo, es más o menos fluido dependiendo del equilibrio hormonal. No sería extraño que existiese un mecanismo mediado por hormonas del estrés, influyendo sobre el eje sistema nervioso central-hipófisis-gónadas, que podría modificar el transporte espermático en la hembra y seleccionar los Y o X. En el ganado bovino hay trabajos que relacionan el tiempo entre la inseminación artificial y la ovulación con cambios en la sex ratio.

Es posible que existan también mecanismos post-fertilización. El cromosoma Y podría inducir la aparición de antígenos específicos en la superficie del trofoblasto del embrión. Aquí no estoy puesto en los mecanismos que podrían actuar, ni he mirado bibliografía específica sobre el tema.