02 febrero 2008

El increíble hombre menguante: cuando la estatura es variable

El increíble hombre menguante es un clásico de la ciencia-ficción de serie B sobre un pobre tipo que, tras ser expuesto a una radiación (típico ejemplo del pánico a la energía nuclear en los años 50, tras la destrucción de Hiroshima y Nagasaki con bombas atómicas) ve como su tamaño se va reduciendo primero hasta convertirse en un enano, luego, entrando ya en lo bizarro, tiene que vivir en una especie de casa de muñecas que le ha preparado su mujer. Se suceden entonces escenas antológicas en el género, como la persecución del hombre menguante por parte primero de su propio gato y más tarde de una malvada araña en el sótano. A diferencia de otros títulos de este estilo, la película es solvente y se ve con agrado más allá de su valor como rareza.

Pero a lo que vamos: hay una escena de la película, cuando nuestro hombre empieza a perder peso y visita al médico para ver que le ocurre, en la que el doctor le comenta algo que no sé si forma parte o no de la cultura general. Nuestra estatura no es constante, va variando durante el día. Al estar de pie los huesos se comprimen y vamos perdiendo altura durante la jornada. Por la noche, al estar tumbados, recuperamos los centímetros perdidos, que pueden ser del orden de 1 o 2. Esta puede ser una cuestión importante a la hora de trabajos en los que se pide una estatura mínima (policías, etc.) porque, quien se encuentre en el límite, puede alcanzarlo si se le mide por la mañana y quedarse por debajo si se hace a última hora de la tarde. Aunque la película no lo comente, también puede haber oscilaciones en el peso, en este caso en función de la posición geográfica. Debido al achatamiento de la Tierra, la gravedad es ligeramente superior en los polos y un poco más baja en el Ecuador. La diferencia es insignificante para la vida diaria pero relevante a la hora de establecer, por ejemplo, un récord de salto de altura en los juegos olímpicos.

Otro aspecto curioso de la película es la tranquilidad con la que el médico le hacía radiografías al protagonista; no ha sido hasta hace relativamente muy poco cuando se ha limitado el uso de los rayos X por sus efectos sobre las células, especialmente problemáticos en niños y embarazadas. Y someter al pobre hombre menguante a más radiación es hacer que llueva sobre mojado.

7 comentarios:

hombreperplejo dijo...

Hace tiempo que sigo tu interesante blog y, a propósito del hombre menguante, me he tomado la libertad de hiperenlazarlo doblemente desde el mío, si no tienes inconveniente.

Perplejos saludos.

Link a este artículo en http://blogdelhombreperplejo.blogspot.com/2008/01/de-orfanatos-y-zombies-cont.html

Dillinger is dead dijo...

Muchas gracias señor perplejo, quedas enlazado también. Saludos

Guicciardi dijo...

Uhmmm..., especialmente interesante lo de las diferencias de estatura a lo largo del día.

La navaja en el ojo dijo...

Lo del peso probablemente dependerá más de funciones fisiológicas, días del mes, etc... o sea que influirá lo que dices del momento del día, pero con menores diferencias que por lo otro. Creo que en eso sí está establecido que por la mañana se pesa menos que por la tarde.

Perdón por el off-topic, pero el otro día vi una película titulada Awake que se sostenía en la idea de que, de toda la gente que es anestesiada, hay una proporción alta que se queda paralizada, pero lo siente, oye y ve todo. Me pareció atroz. Por ello me preguntaba si sería verdad y te lo quería proponer como artículo. Tienes tiempo, pues se estrenará en abril.

Fernando dijo...

Lo del peso lo tengo más que comprobado pues en mi juventud competía en ciclismo y controlábamos nuestro peso y pulsaciones por la mañana, después de los entrenamientos y al acostarnos. Y las diferencias de peso había días que eran de más de un kilo de más por la noche. Influía mucho la cena también jeje. Pero los auténticos hombres/mujeres menguantes son los que practican deportes donde las categorías se dividen por peso. Esos si que hacen virguerías para variar su peso. Es como el mito de que practicar halterofilia no te deja crecer, en realidad lo que pasa es que al ser bajito tu peso es menor y puedes competir en una categoría de menor peso aunque tu fuerza sea la misma que la de alguien más alto y más pesado por tanto.

Dillinger is dead dijo...

Lo de la anestesia ineficaz se veía en un capítulo de Nip Tuck, es realmente escalofriante; no pensaba que se basara en algo real, tendré que documentarme.

El peso es evidentemente muy variable en función de si acabamos de comer o de ir al baño. Ahora recuerdo haber leido que la vejiga tiene litro y medio de capacidad (hablo de memoria), así que si alguien se aguanta mucho tiempo, cuando por fin orine puede disminuir su peso en más de un kg, que es una diferencia notable. Gracias por los comentarios.

Anónimo dijo...

Hola.
Respecto a la estatura, en cierta ocasión leí, que los pilotos de aviones caza, cuando se eyectan (no sé si se escribe así exactamente), pueden encoger varios cms, debido a la enorme presión (aunque a las pocas horas recuperan su estatura normal). No sé si será cierto...