11 noviembre 2006

99.9: el misterio de las caras de Belmez

En 1971 la tranquilidad del pueblo de Belmez de la Moraleda (Jaen) se vio alterada por uno de los fenómenos sobrenaturales más comentados en todo el mundo desde entonces: una serie de dibujos vagamente parecidos a rostros humanos aparecieron en el suelo de la cocina de una humilde familia. Miguel, hijo de los dueños de la casa, picó el lugar donde estaban las extrañas imágenes y lo alisó con cemento: no obstante, a los pocos días, las caras habían reaparecido en el mismo sitio. Lo más curioso es que iban surgiendo nuevos dibujos, mientras que las antiguas caras iban modificando su expresión. El fenómeno se hizo público, y adquirió interés internacional cuando el suelo de la cocina fue analizado y no se encontró rastro de pintura sobre él. Algo tan pintoresco no podía hacerles demasiada gracia a las autoridades franquistas de la época, ni tampoco a la comunidad científica. Desde entonces, han existido dos corrientes de opinión radicales sobre lo que se empezó a conocer como caras de Belmez: por un lado quienes desacreditan totalmente el fenómeno y calumnian sin pruebas concluyentes a la familia de la casa y al fotógrafo del pueblo acusándolos de delitos como fraude y estafa, y por otra quienes creen ciegamente en él, denominan a las imágenes teleplastias y elaboran teorías a cada cual más peregrina sobre su origen.

La mayoría de los fenómenos sobrenaturales han acabado revelando su naturaleza fraudulenta desde los tiempos en los que las hermanas Fox inventaron la comunicación con los espíritus a través de mediums y de truquillos tan infantiles como la supuestamente temible ouija, de ahí que una gran dosis de escepticismo sea conveniente al acercarse a las caras de Belmez. Hay muchas posibles explicaciones científicas del origen de las caras: que no haya rastros de pintura sobre el cemento no quiere decir gran cosa, no hay nada nuevo en la técnica de la pintura al fresco, que consiste en pintar sobre cal húmeda y esperar a que se seque; una vez secos, los colores constituyen químicamente parte de la superficie, se puede decir que están dentro de y no sobre ella. Otros escépticos plantean la hipótesis de pintar con sales como el nitrato de plata: en este caso las imágenes al principio no se ven y van surgiendo gradualmente con el tiempo a medida que la sal va reaccionando ante la exposición a la luz, lo que explicaría que las caras cambien. Otros apuntan que, en un ambiente tan húmedo como la casa en la que aparecieron las imágenes, es fácil que el agua origine manchas que pueden interpretarse como rostros humanos.

Todas estas teorías se apoyan en algo fácilmente comprensible: la tendencia natural del cerebro a dar forma al caos y a convertir lo informe en siluetas familiares y lógicas, un fenómeno al que a veces se le llama pareidolia. Todos hemos jugado a ver imágenes en las nubes, y nadie ve nada sobrenatural en ello. Este truco de "recomponer" figuras en nuestra mente es muy útil y nos permite leer a gran velocidad sin tener que perder tiempo en percibir y procesar todas y cada una de las letras de cada palabra, o jugar a juegos como El Ahorcado y muchos otros. Realmente el ver rostros humanos en las presuntas teleplastias de Belmez depende en buena medida de la imaginación o la capacidad de sugestión de cada persona.

Por otro lado, los defensores del fenómeno apuntan, con bastante sensatez, que si es un fraude se trata de un engaño muy sofisticado que requiere probablemente conocimientos de química y pintura demasiado elevados para los supuestos estafadores. Tampoco se ve muy claro el movil de la estafa, porque aunque los detractores de las caras de Belmez hablen del ánimo de lucro y del ansia de notoriedad, lo cierto es que nadie se ha hecho rico con esta historia y probablemente muchos de los lectores del blog no hayan oído jamás hablar de ella salvo que estén especialmente interesados en lo paranormal; y aunque algunos curiosos se acerquen al pueblo porque han oído hablar, y algún vecino gane algo de dinero vendiendo fotos o souvenirs de las caras, la localidad está muy lejos de vivir gracias a este peculiar turismo. Quienes hablan de la gran cantidad de dinero que la familia de la casa ha obtenido con este asunto, citan fuentes de tanto rigor como la revista Lecturas. La falta de acuerdo sobre los científicos a la hora de explicar el origen de las caras, debida a la poca fiabilidad de los análisis llevados a cabo, que dan resultados contradictorios, tampoco permite demostrar de forma concluyente que se trate de un timo.

Pero lo cierto es que las teorías de los defensores de lo paranormal son igualmente variadas: hay quien dice que María, la dueña de la casa, era una medium cuya actividad psíquica se plasmaba sobre el suelo de la cocina dando lugar a estos dibujos, que iban alterándose a medida que cambiaba su estado de ánimo. En ese caso deberían desvanecerse hasta desaparecer, puesto que María falleció en 2004. Esta hipótesis es la más seria o la menos risible entre otras que hablan de psicofonías y recuerdan que siglos atrás hubo un antiguo cementerio cerca de donde ocurrieron los hechos. Naturalmente estas teorías más fantasiosas son las más estimulantes para la imaginación de los guionistas, y varias de ellas se mezclan en 99.9, un film de terror de Agustí Villaronga de 1997 libremente inspirado en este curioso fenómeno.

8 comentarios:

fridwulfa dijo...

Lo verdaderamente curioso del fenómeno de Bélmez no es la aparición de una mancha con forma de rostro -en mi habitación tenía, junto al radiador, una mancha de humedad que era un retrato perfecto de un mago, con sombrero de capirote, túnica y varita en la mano- sino que son muchas, muchas manchas y todas con aspecto de rostro humano, eso es lo más notable.
Respecto a 99.9, te diré que la peli me decepcionó precisamente porque al final trata de dar una explicación al fenómeno. Explicación decepcionante e innecesaria en mi opinión. Ea, no digo más que no quiero chafársela al que no la haya visto.

jalop dijo...

Para mi lo curioso de Belmez es que, sea fraude o no, es algo distinto a las típicas apariciones de espíritus o poltergeist, algo más enigmático. La verdad es que recuerdo vagamente 99.9, pero creo que al final daba una explicación sobrenatural de los hechos, no sé si decepcionante pero sí un poco confusa, no me quedó muy claro o al menos no la recuerdo bien. Saludos.

Anónimo dijo...

Para lo que hace falta pareidolia es para ver un rostro en la jeta de Terele Pávez, je, je.

Ahora en serio: si se vendían como médiums o gente que podía hablar con los santos y con Dios o Jesús, sí que podían sacar muchísimo dinero. Yo conozco a unas señoras en San Clemente (Cuenca) que hacen eso. La gente de los pueblos les da dinerales porque ellas pidan a Jesús que haga algo por ellos. Ni siquiera se puede decir que esta gente los que pagaban) eran unos pringados bobos que se dejaban engañar, sino que tenían que aferrarse a cualquier cosa, pues eran enfermos terminales.

De todas maneras, creo que los de Bélmez no sacaban dinero de esa forma. Aún así no significa que no sea mentira. Quiero decir que ellos (los de la casa) sí que podían creerlo y extender el rumor, sin ánimo de lucro, sin mala fe, pero equivocádamente. Yo no hablaría, en ese caso, de fraude, sino de falsa creencia, de mito o leyenda rural.

jalop dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, lo de Belmez me parece muy sofisticado para ser un truco hecho con la única intención de ganar dinero, creo que hay formas más fáciles de ganar mucho más, aunque cada uno puede tener su opinión sobre el tema. Supongo que todos conocemos santones de pueblo, curanderos y embaucadores de ese tipo, pero muchas veces los videntes y demás el trabajo que hacen es de psicólogos aficionados, la gente va a ellos más por hablar con alguien de sus problemas que porque realmente crean que van a curarse. Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Una de las creencias más extendidas es la que dice que antes había habido allí un prostíbulo, y que asesinaron a unas prostitutas, que son las que aparecen en las manchas.
He oído tantas versiones, científicas a favor y en contra, y pseudocientíficas.. que ya no sé que creer. Conservo mi dosis de escepticismo, pero también es estimulante poder pensar que está ocurriendo algo fuera de lo normal.

Anónimo dijo...

se dice, se oye y se comenta que lo de belmez es una estafa en toda regla

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/11/28/sociedad/1101615058.html

Rober dijo...

Hola , yo he estado por trabajo en Belmez de Moraleda y decidí pasarme por la casa . Tengo que decir que fueron muy amables conmigo las dos mujeres que me recibieron ,esto fué hace un par de años la señora Maria ya no vivía y la casa que me enseñaron fue la nueva. Reconozco que un par de caras si las vi claramente pero lo demás solo eran manchas sin forma (para mi repito). Lo que me sorprendio tremendamente esque una de las mujeres me invito a sacar fotos con el móvil (púes no sabía si podía hacerlo) y me dijo que aunque yo no las viera mi mujer seguro que las vería ,púes la mujer empezó a describirme algunas caras que yo NO VEÍA y cuando llegue a mi casa y las metí en el ordenador mi mujer me describió lo mismo (sin yo decirle nada) ,para ella cada cara significaba lo mismo que para la mujer ,pero para mi solo eran manchas o cosas raras ,repito salvo un par de ellas ,recuerdo que una parecía un picoleto con su tricornio y todo.Por cierto no me cobraron entrada ,eso si insistieron varias veces durante la visita que les costaba mucho mantener la casa y que nadie les ayudaba ni investigadores ni ayuntamiento ni nadie.
saludos

jalop dijo...

Muy interesante este comentario; me encantaria visitar el pueblo y ver la casa, pero es complicado porque no queda de camino a ninguna localidad importante (con todo el respeto a la gente que vive por alli). No creo que sea cuestion de ser hombre o mujer el ver rostros en las imagenes de Belmez sino que variara de una persona a otra, sea hombre o mujer. Un saludo.