21 junio 2006

El largo y cálido verano

Este era el bucólico título de una película de 1958 con Paul Newman que adaptaba una obra de William Faulkner. Otra peli de rostros empapados en sudor en la que el bochorno veraniego era uno de los protagonistas de la trama era La ley del deseo de Almodóvar, donde Carmen Maura le pedía a un atónito empleado del ayuntamiento que lanzara su manguera sobre ella (sí, parece un poco de película porno). Pero ¿de dónde viene esta sensación de bochorno?

Los humanos, a diferencia de los reptiles que se ponen calientes o fríos con el ambiente exterior, tenemos un excelente sistema de refrigeración natural para mantener estable nuestra temperatura, que no es otro que el sudor. Sudar no es más que emitir agua que, en contacto con el aire atmosférico, se evapora; esta evaporación requiere una cantidad bastante alta de calor que nuestro cuerpo le proporciona; de esta forma nos refrescamos. En realidad las neveras y equipos de aire acondicionado se basan en el mismo principio, un fluido que al evaporarse roba calor del ambiente, sólo que no utilizan agua sino refrigerantes químicos capaces de evaporarse a baja temperatura.

La sensación de bochorno se produce cuando el aire tiene demasiada humedad y ya no es capaz de absorber más agua; en ese caso el sudor no puede evaporarse y, encima de que no nos está sirviendo para refrescarnos, nos pica. La solución es crear una corriente de aire seco artificial, mediante el tradicional abanico, o mediante un ventilador. Es por eso que a veces son más llevaderas las temperaturas muy altas que las menos altas pero con una alta humedad en el aire; no es que la humedad del aire nos haga sudar, sino que notamos el sudor porque el aire no lo está retirando. En ese caso, el método "riégueme" de La ley del deseo sin duda es lo más efectivo para el calor, aunque tal vez algo radical ...

2 comentarios:

ruben_vkv dijo...

Hola a todos.
Después de leer la explicación me ha asaltado una duda. El calor necesario para evaporar el sudor se obtiene de nuestro organismo, pero ¿no podría obtenerse del medio que nos rodea y de esa forma no nos refrescaría?

jalop dijo...

Cierto, eso podría ocurrir si el medio que nos rodea está a más temperatura que nosotros. Recordemos que la temperatura del interior de nuestro organismo es de 37,5ºC en circunstancias normales, una cifra por lo general más alta que la del medio que nos rodea, así que el agua tomará el calor de la superficie más caliente, que es nuestra piel. Si la temperatura ambiente rebasa esa cifra con mucho tendremos problemas; de ahí que las olas de calor que superan los 40ºC puedan llegar a ser peligrosas, a temperaturas tan altas ya no funciona nuestro sistema de refrigeración natural. Saludos.